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La Habana se queda sin agua mientras el Estado prioriza hoteles vacíos y oculta el colapso de la red hidráulica

El deterioro de la red hidráulica no es nuevo. Durante años, la infraestructura ha sufrido roturas constantes, fugas masivas y un desgaste estructural que no ha sido atendido con la inversión necesaria. Foto © PLC

La Habana. PLC | Aguas de La Habana informó en su perfil de Facebook que una “compleja avería en la infraestructura hidráulica” obligó a detener de emergencia la conductora principal del Sistema Central, dejando sin servicio a varios municipios densamente poblados. La empresa, que acumula decenas de quejas por su pésimo desempeño, reconoció una “significativa avería” en un conducto de 78 pulgadas y tres salideros adicionales en la fuente de abasto de Cuenca Sur, uno de los sistemas más críticos de la ciudad.

El impacto fue inmediato. Plaza de la Revolución, Diez de Octubre, Cerro, Centro Habana, Habana Vieja y parte de Boyeros quedaron con un servicio aún más deteriorado del habitual. En estos municipios, donde el agua ya llega con irregularidad y en horarios impredecibles, la nueva avería ha profundizado la precariedad de miles de familias que dependen de pipas, depósitos improvisados y rutinas adaptadas a la escasez permanente.

Aguas de La Habana aseguró que “brigadas de técnicos y operarios especializados” estaban en posición para iniciar las reparaciones, pero evitó ofrecer una fecha estimada de solución. La empresa prometió trabajar “de forma ininterrumpida” hasta restablecer el servicio, una fórmula repetida que rara vez se traduce en resultados concretos. En su comunicado, detalló que los trabajos se concentrarían en cuatro puntos críticos: Manresa, Espina de Pescado, Pozos 9 y 12.

El deterioro de la red hidráulica no es nuevo. Durante años, la infraestructura ha sufrido roturas constantes, fugas masivas y un desgaste estructural que no ha sido atendido con la inversión necesaria. Cuando han existido recursos, estos se han dirigido prioritariamente a garantizar el suministro de agua a instalaciones hoteleras, muchas de ellas prácticamente vacías. La población, en cambio, ha quedado relegada a un sistema que pierde agua a un ritmo alarmante.

La gravedad del problema ha sido confirmada incluso por organismos internacionales. En un informe reciente, la entidad pública empresarial ICEX —dependiente del Ministerio de Economía de España— señaló que “una parte muy significativa del agua bombeada nunca llega a su destino debido al deterioro de las redes de distribución”. Este diagnóstico coincide con las denuncias de especialistas cubanos que, desde hace años, advierten que La Habana opera con una infraestructura hidráulica obsoleta, incapaz de sostener la demanda básica de la ciudad.

La respuesta oficial, sin embargo, sigue siendo la misma: pedir “comprensión y paciencia”. Aguas de La Habana apeló nuevamente a la tolerancia de los ciudadanos, quienes llevan décadas soportando la ineficiencia estatal y la falta de soluciones reales. La capital vive entre apagones, escasez de agua, transporte colapsado y servicios públicos en ruinas, mientras el Gobierno insiste en discursos triunfalistas y en inversiones turísticas desconectadas de la realidad.


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