ALEMANIA-UCRANIA
Estocolmo. PLC | El 24 de agosto, Ucrania conmemoró un nuevo aniversario de su independencia de la Unión Soviética, arropada por jefes de Estado y delegaciones europeas que quisieron subrayar su respaldo en plena guerra. Pero mientras Kiev celebraba, Berlín enfrentaba indicios cada vez más sólidos de un intento de sabotaje contra la infraestructura que sostiene el puente aéreo europeo hacia Ucrania.
A comienzos de agosto, un dron armado con explosivos fue hallado junto a cuatro aviones de carga ucranianos estacionados en el aeropuerto de Leipzig/Halle, un nodo estratégico para el transporte de material bélico hacia Ucrania. El artefacto contenía una carga explosiva y un detonador, pero no llegó a activarse. Ese mismo día, otro dron habría colisionado con un avión de carga de DHL, obligando a abortar la maniobra de aterrizaje y desviarlo posteriormente a Hannover. Las autoridades alemanas calificaron el incidente como una “nueva dimensión de amenaza”, en un contexto marcado por temores crecientes a operaciones de sabotaje y guerra híbrida atribuidas a actores hostiles, especialmente Rusia.
La investigación ha revelado que el plan era más amplio de lo que se creyó inicialmente. El 14 de agosto, investigadores localizaron un tercer dron en un campo cercano al aeropuerto, junto con unos 50 gramos de hexógeno, un explosivo militar de alta potencia. La Fiscalía General Federal mantiene silencio, pero fuentes de inteligencia citadas por NDR, WDR y Süddeutsche Zeitung apuntan a la posible implicación de servicios rusos. El objetivo habría sido un avión de carga ucraniano Antonov utilizado para transportar material militar. El ataque fracasó porque el detonador no se activó, pero la presencia de varios drones y explosivos sugiere un intento de sabotaje coordinado contra la logística militar de Ucrania en territorio alemán.
El canciller alemán, Friedrich Merz, ha prometido que “pagarán por esto”, sin nombrar aún a los responsables, mientras el gobierno trabaja con los servicios de seguridad para presentar conclusiones. La sospecha de un ataque híbrido dirigido contra un aeropuerto clave para la OTAN y para los envíos a Ucrania refuerza la percepción de que Alemania se ha convertido en objetivo prioritario de operaciones encubiertas. El hallazgo de drones, explosivos y daños compatibles con colisiones en aeronaves civiles y militares apunta a un intento deliberado de interrumpir el flujo de armamento hacia Kiev en un momento simbólico: el aniversario de la independencia ucraniana.
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