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La Seguridad Personal celebra 65 años de lealtad a los Castro: un acto para perpetuar la cadena de mando

El acto por el 65 aniversario de la Dirección de Seguridad Personal, encabezado por Raúl Castro y Miguel Díaz-Canel, no fue una ceremonia institucional más, sino una demostración explícita de continuidad del poder dentro del núcleo histórico del castrismo. Foto captada de Estudios Revolución.

La Habana. PLC | El acto por el 65 aniversario de la Dirección de Seguridad Personal, encabezado por Raúl Castro y Miguel Díaz-Canel, no fue una ceremonia institucional más, sino una demostración explícita de continuidad del poder dentro del núcleo histórico del castrismo. Según los reportes oficiales, la celebración exaltó la trayectoria de un cuerpo creado el 6 de septiembre de 1961 “para garantizar la seguridad de los principales dirigentes de la Revolución” . Esa frase, repetida en todas las coberturas estatales, revela la esencia del organismo: no es una estructura de seguridad nacional, sino la guardia pretoriana de la familia Castro y de la élite que ha gobernado Cuba durante más de seis décadas.

Raúl Castro envió una carta de felicitación que fue leída por el ministro del Interior, Lázaro Alberto Álvarez Casas. En ella, el General de Ejército agradeció el trabajo de la Dirección “desde el inicio de la Revolución e incluso antes, cuando apenas se gestaba la lucha en las montañas de la Sierra Maestra” . La frase es reveladora: la Seguridad Personal no se concibe como un órgano del Estado moderno, sino como una extensión histórica de la guerrilla, una estructura de fidelidad personal que ha acompañado a los Castro desde la clandestinidad hasta el poder absoluto. No es casual que Raúl definiera a sus miembros como “familia leal” y que destacara que han contribuido “decisivamente a evitar acciones enemigas contra nuestro líder histórico, el Comandante en Jefe Fidel Castro”. El énfasis no está en proteger a la ciudadanía, sino en proteger a un hombre y a su linaje político.

La ceremonia también sirvió para reforzar la narrativa de continuidad revolucionaria. Díaz-Canel afirmó que era “un honor participar con el General de Ejército en el acto por el aniversario 65 de la Dirección de Seguridad Personal” y que compartir con Raúl “ratificó la inmensa confianza y reconocimiento de la dirección del país” hacia ese cuerpo, cuyos miembros han cumplido “sin un solo fallo” su deber de proteger a los líderes . La frase “sin un solo fallo”, atribuida a Fidel, es parte del mito fundacional: la Seguridad Personal como tropa infalible, heroica, casi sagrada. Pero detrás de esa épica se esconde la función real del organismo: garantizar que la cadena de mando castrista permanezca intacta, incluso en momentos de crisis política, económica o social.

El acto incluyó un homenaje a los 32 cubanos caídos en Venezuela, presentados como mártires en “enfrentamiento a la agresión estadounidense” . La narrativa oficial los sitúa como defensores de la Revolución en territorio extranjero, pero la información disponible sobre ese episodio es opaca y profundamente politizada. Lo que sí está claro es que la Seguridad Personal ha sido utilizada históricamente no solo para proteger físicamente a los dirigentes, sino para proyectar la presencia del aparato cubano en misiones internacionales alineadas con los intereses geopolíticos del régimen.

La insistencia de Raúl en que Cuba “vive días difíciles, bajo la hostilidad del Gobierno de Estados Unidos” y en que seguirán contando con la Seguridad Personal para que ese propósito “solo aparezca en los libros de historia” , revela el verdadero sentido del acto: reafirmar que, pese a la crisis interna y el desgaste del modelo, la estructura de protección del liderazgo permanece intacta. En un país donde la ciudadanía enfrenta apagones, escasez, represión y falta de libertades, el Estado dedica recursos, ceremonias y homenajes a un cuerpo cuya misión no es proteger al pueblo, sino blindar a quienes lo desgobiernan.


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