CUBA-DEMOCRACIA
Por Marta Pérez | Prensa Libre Cuba
Estocolmo. PLC Opinión | Miguel Díaz‑Canel tendrá un nuevo programa en Radio Rebelde. Se llamará Criterio Compartido y se presenta como un espacio para abordar las preocupaciones de los cubanos y fomentar la participación ciudadana.
Cuando conocí la noticia, mi primera reacción fue inmediata: ¿qué criterio puede ser realmente “compartido” en una dictadura de partido único?
Cuba no necesita otro programa donde sus dirigentes expliquen al pueblo lo que ellos consideran que ocurre en el país. De discursos, consignas, comparecencias, mesas redondas y explicaciones oficiales llevamos más de seis décadas.
La propia Constitución establece al Partido Comunista como “fuerza política dirigente superior de la sociedad y del Estado”. No existe competencia electoral pluralista, ni una oposición con derecho a disputar el poder en igualdad de condiciones, ni un sistema de medios independientes comparable al de una democracia.
Por eso debemos llamar a las cosas por su nombre: Cuba es una dictadura de partido único.
Ahí aparece la contradicción central de Criterio Compartido: ¿cómo puede hablarse de diálogo cuando el régimen controla las reglas, los límites y el espacio donde ese supuesto diálogo ocurre?
Los cubanos enfrentan apagones interminables, salarios y pensiones insuficientes, precios imposibles, escasez de medicamentos, hospitales y escuelas deteriorados, familias fracturadas por la emigración y una desesperanza que ha empujado a cientos de miles a abandonar el país.
La pregunta es si el programa permitirá abordar esas realidades sin guion oficial.
¿Podrá un ciudadano preguntarle directamente a Díaz‑Canel por la responsabilidad del régimen en la crisis económica? ¿Podrá cuestionar las decisiones del Partido Comunista, mencionar a los presos políticos, hablar de las condenas por las protestas del 11 de julio de 2021 o defender públicamente una transición democrática sin temor a represalias?
De esas respuestas dependerá saber si estamos ante un espacio de participación o ante otro instrumento de comunicación oficial.
Díaz‑Canel ya tuvo Desde la Presidencia. Ahora llega Criterio Compartido. Cambian el formato, el nombre y el medio, pero no cambia la estructura política que los sostiene.
Para quienes nacimos y crecimos en Cuba, esta distancia entre el lenguaje oficial y la vida cotidiana resulta demasiado familiar. Durante décadas se ha hablado “en nombre del pueblo” mientras se le han limitado los mecanismos para elegir alternativas políticas y exigir responsabilidades a quienes gobiernan.
Yo no necesito que Díaz‑Canel me explique nuevamente qué debo pensar sobre Cuba.
Quiero que los cubanos puedan decirle lo que piensan de él, del Partido Comunista y del sistema que representa.
Sin filtros. Sin miedo. Sin represalias.
Ese sería el verdadero Criterio Compartido.
Por eso escucharé el programa cuando salga al aire. No porque espere que una dictadura se transforme en democracia durante una emisión, sino porque será revelador comprobar hasta dónde llega su anunciada voluntad de escuchar.
Compartir criterio implica aceptar la discrepancia y reconocer que nadie posee la verdad por decreto.
Mientras una sola fuerza política conserve el monopolio del poder y decida qué voces pueden participar en el debate público, podrán cambiar el nombre del programa cuantas veces quieran.
El problema de Cuba nunca ha sido la falta de micrófonos. Es quién tiene derecho a usarlos.

Marta Pérez nació en Cuba y vive en Suecia desde 1994. Se formó en Kiev y en la Universidad de Linköping, y trabaja como consultora especializada en tecnología, procesos empresariales y transformación digital. Comprometida con la defensa de la libertad, los derechos humanos y la democracia en Cuba, forma parte de la directiva de la Alianza Sueco-Cubana por la Democracia. Asimismo, dirige la sección internacional y colabora como columnista en Prensa Libre Cuba.
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