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La Seguridad del Estado queda expuesta durante la visita de Mike Hammer a Anna Bensi

La propia Anna Bensi confirmó que recibió la orden de no publicar videos sobre su juicio. Fotos de la visita del jefe de misión de Estados Unidos en La Habana, Mike Hammer a Anna Bensi. (Embajada de EE.UU/Facebook

Redacción Central

La Habana. PLC | La escena fue tan simbólica como reveladora: el jefe de misión de Estados Unidos en La Habana, Mike Hammer, cruzó la puerta del hogar de Anna Bensi mientras agentes de la Seguridad del Estado vigilaban desde la calle, algunos sin uniforme, otros intentando ocultarse de las cámaras. Hammer llegó para expresar el apoyo de Washington a la joven influencer y a su madre, ambas condenadas a dos años de limitación de libertad por un supuesto “delito contra la intimidad personal y familiar”, una acusación que organizaciones de derechos humanos califican como represalia política.

La embajada estadounidense lo dijo sin rodeos: expresar opiniones, creencias religiosas y valores cristianos no es un delito. La pregunta que lanzó la legación diplomática resonó con fuerza: ¿por qué los agentes del Estado no van uniformados y temen tanto ser identificados? En Cuba, quienes vigilan a los ciudadanos se esconden, mientras graban, intimidan y documentan cada movimiento de quienes consideran disidentes. La visita de Hammer, realizada bajo vigilancia, expuso esa contradicción ante la comunidad internacional.

El diplomático afirmó que Estados Unidos, como otras misiones en la isla, está tomando nota de estas prácticas. Y añadió que un gobierno responsable pondría fin a este tipo de hostigamiento, dejando claro que Washington no espera que La Habana rectifique. La condena contra Anna Bensi y su madre se ha convertido en un símbolo de la escalada represiva que atraviesa Cuba, donde la Seguridad del Estado actúa como un aparato omnipresente destinado a silenciar cualquier voz crítica.

La propia Anna Bensi confirmó que recibió la orden de no publicar videos sobre su juicio. Aun así, respondió con firmeza: cabeza en alto, fe intacta y convicciones más fuertes que nunca. Denunció el silencio cómplice ante las injusticias y recordó que la represión no se limita a su caso. Exigió la liberación de los jóvenes creadores del proyecto audiovisual El4tico, Ernesto Ricardo Medina y Kamil Zayas Pérez, detenidos desde febrero y para quienes la Fiscalía pide penas severas. Su mensaje fue claro: el apoyo internacional debe alcanzar también a los presos políticos.

El subsecretario de Estado Juan Pablo Segura encargado de EEUU para América Latina reforzó esta postura desde Washington, denunciando que la Seguridad del Estado existe únicamente para perseguir y silenciar a los cubanos de a pie que ejercen su libertad de expresión. Exigió nuevamente la liberación de todos los presos políticos, señalando que el caso de El4tico es parte de un patrón más amplio.

La visita de Hammer no es solo un gesto diplomático. Es un mensaje directo al régimen y una señal para la comunidad internacional: Cuba atraviesa una fase de endurecimiento represivo que ya no puede ocultarse. La vigilancia sin uniforme, las condenas sin sustento legal, las órdenes de silencio y la criminalización de la expresión religiosa y política forman parte de un sistema que se sostiene mediante el miedo.

En medio de ese panorama, la imagen de Anna Bensi recibiendo apoyo diplomático mientras agentes ocultos vigilan desde la calle resume la realidad del país: un Estado que teme a la transparencia y una ciudadanía que, pese a todo, sigue levantando la voz.


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