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Cuba encadena nuevas protestas y cacerolazos a plena luz del día mientras crecen las denuncias de represión

Protestas callejeras por la situación de crisis en Cuba en una calle de La Habana. Foto Facebook.

Foto: Facebook

La Habana. PLC. Las protestas en Cuba volvieron a multiplicarse en las últimas horas, impulsadas por apagones prolongados, el colapso del transporte y un creciente hartazgo social. En barrios de La Habana, Mayarí y Santiago de Cuba se registraron cacerolazos, bloqueos de calles y un inusual desafío ciudadano a plena luz del día, según documentaron activistas y periodistas independientes.

La organización Justicia 11J confirmó que varios municipios de la capital —Plaza de la Revolución, Habana del Este, Diez de Octubre, Centro Habana y San Miguel del Padrón— vivieron nuevas protestas, con vecinos golpeando ollas y gritando consignas contra el Gobierno.

La periodista independiente Yoani Sánchez reportó un “cacerolazo fuerte en Nuevo Vedado”, en una zona especialmente sensible por su cercanía a sedes del Partido Comunista, el Consejo de Estado y los ministerios del Interior y de las Fuerzas Armadas.

Un país a oscuras y un Estado en guardia

Los apagones, que en algunos barrios superan las 20 o 24 horas, han sido el detonante inmediato de las protestas. Martí Noticias confirmó que las manifestaciones se extendieron por La Habana y otras provincias, acompañadas de detenciones y un aumento de la represión policial.

En paralelo, las redes sociales mostraron caravanas de autos patrulla y vehículos de tropas especiales circulando por zonas céntricas de la capital, en un despliegue que recuerda los momentos más tensos del verano de 2021.

El periodista cubano José Raúl Gallego denunció que en San Antonio de los Baños —epicentro del estallido del 11J— se desplegaron tropas especiales, militares y policías, con controles de identidad masivos y la unidad policial “acuartelada hasta nuevo aviso”.

Cacerolazos a plena luz del día: un síntoma de cambio

Uno de los elementos más llamativos de esta nueva ola de protestas es su horario. Si en años anteriores los cacerolazos se concentraban en la noche, ahora ocurren también de día, incluso con presencia policial visible.

Según Diario Las Américas, mujeres y vecinos salieron con cacerolas en mano en varias zonas de La Habana y Santiago de Cuba, desafiando abiertamente la vigilancia.

Este cambio —protestas diurnas, espontáneas y repetidas— sugiere un agotamiento social más profundo y una pérdida del miedo en sectores que antes evitaban exponerse.

Represión creciente y un transporte paralizado

La crisis energética ha paralizado casi por completo el transporte público, lo que agrava la frustración ciudadana. La escasez de combustible, según reportes independientes citados por Diario Las Américas, se ha intensificado desde la reducción de envíos desde Venezuela y México.

A ello se suman nuevas denuncias de represión, detenciones selectivas y vigilancia reforzada en barrios donde se registran protestas.

Un país en tensión permanente

Las protestas de las últimas 24 horas no son un episodio aislado, sino parte de un ciclo que se repite con mayor frecuencia y amplitud. La combinación de apagones interminables, inflación descontrolada, transporte colapsado y deterioro de servicios básicos ha convertido la vida cotidiana en un terreno fértil para el estallido social.

Mientras el Gobierno mantiene silencio o atribuye la crisis a factores externos, la ciudadanía responde con un repertorio de protesta cada vez más visible: cacerolas, bloqueos, gritos, videos y denuncias públicas.

La pregunta ya no es si habrá nuevas protestas, sino cuándo y dónde estallarán las próximas


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