La Habana / Miami — PLC. Un sismo de magnitud 6,2 estremeció este lunes el occidente de Cuba y provocó escenas de alarma en varias provincias, en un episodio inusual por su fuerza y por la amplitud con que se sintió. El movimiento telúrico, registrado a las 3:57 p.m., tuvo su epicentro en el mar, a unos 100 kilómetros al noroeste de Mantua, Pinar del Río, según confirmó el Centro Nacional de Investigaciones Sismológicas (CENAIS). La profundidad, estimada en 20 kilómetros, favoreció que el temblor se percibiera con claridad en La Habana, Artemisa, Mayabeque, Matanzas y la Isla de la Juventud.
En la capital, el temblor provocó evacuaciones espontáneas, interrupciones momentáneas en las comunicaciones y un miedo visible en edificios antiguos que vibraron durante más de veinte segundos. “Se movió todo, pensé que el edificio se venía abajo”, relató una residente del Vedado. En Pinar del Río, la provincia más cercana al epicentro, el movimiento fue más intenso, aunque las autoridades aseguraron que no se reportan daños ni víctimas, una información que coincide con los primeros comunicados del CENAIS.
El impacto se extendió más allá de la isla. Medios de Florida, como el Miami Herald, informaron que el sismo se sintió en Miami, Tampa y Orlando, donde algunos edificios fueron evacuados por precaución. Plataformas de monitoreo como Volcano Discovery y reportes del Servicio Sismológico Nacional de México registraron también percepciones en zonas de Yucatán y Quintana Roo.
Aunque Cuba está situada en una región sísmicamente activa, la mayoría de los eventos perceptibles se concentran en el oriente. Un sismo de esta magnitud en el occidente es excepcional y reaviva el debate sobre la vulnerabilidad de la infraestructura nacional. Edificios deteriorados, falta de mantenimiento y un sistema de comunicaciones frágil alimentan la preocupación ciudadana cada vez que ocurre un fenómeno de este tipo. El propio CENAIS recordó que este es el sexto sismo perceptible en lo que va de 2026, un año inusualmente activo para los estándares cubanos.
Las autoridades descartaron riesgo de tsunami, pero pidieron a la población mantenerse atenta a los comunicados oficiales y evitar la difusión de rumores, que proliferaron en redes sociales minutos después del temblor. La calma regresó lentamente, pero el episodio deja una advertencia clara: la isla no está preparada para enfrentar un evento mayor.
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