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La Habana vuelve a estallar en la oscuridad: protestas nocturnas por los apagones y despliegue policial para sofocar el descontento

Protestas en La Habana. Foto captura X.

La Habana. PLC — La Habana vivió en las últimas horas una nueva oleada de protestas nocturnas provocadas por los apagones prolongados que afectan a buena parte de la capital. En varios barrios, vecinos salieron a la calle golpeando cacerolas, gritando consignas y exigiendo el restablecimiento del servicio eléctrico, mientras la policía se desplegaba para dispersar a los manifestantes y evitar que las concentraciones crecieran.

Los cortes de luz, que en algunos municipios superan las doce horas diarias, han convertido las noches habaneras en un escenario de tensión constante. La combinación de calor extremo, falta de agua y ausencia de información oficial alimenta un malestar que ya no se oculta. Videos difundidos por residentes muestran calles enteras a oscuras, grupos de vecinos reunidos frente a edificios y patrullas recorriendo las zonas donde se escuchaban cacerolazos.

La respuesta policial fue inmediata. Agentes uniformados y de civil se presentaron en los puntos donde se concentraban los vecinos, ordenando dispersarse y, en algunos casos, retirando por la fuerza a quienes se negaban a abandonar la calle. Aunque no se han confirmado detenciones masivas, testigos aseguran que varias personas fueron retenidas temporalmente para ser “identificadas”.

El Gobierno no ha ofrecido explicaciones detalladas sobre la magnitud de los apagones ni sobre la situación real del Sistema Eléctrico Nacional, que continúa operando al límite. La termoeléctrica Guiteras, una de las principales del país, sigue fuera de servicio, lo que agrava la crisis y deja a amplias zonas del occidente en una situación de vulnerabilidad energética.

Las protestas de anoche se suman a un patrón que se repite desde hace semanas: estallidos espontáneos, sin organización visible, protagonizados por ciudadanos exhaustos ante un deterioro que afecta todos los aspectos de la vida cotidiana. La policía intenta contenerlos antes de que se conviertan en manifestaciones mayores, pero el descontento se acumula y se expresa cada vez con menos miedo.


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