PRESOS POLÍTICOS
Washington. PLC / Cuatro días después de otorgar un permiso humanitario a Luis Manuel Otero Alcántara, el Gobierno de Estados Unidos aprobó un parole humanitario para el rapero y preso político Maykel “Osorbo” Castillo Pérez, quien continúa encarcelado en la prisión de máxima seguridad de Guanajay. La autorización fue confirmada por el Observatorio de Derechos Culturales y por la activista Anamely Ramos, que informaron que el trámite se realizó en paralelo al de Otero Alcántara, aunque en este caso el régimen cubano mantiene al artista bajo reclusión.
Osorbo cumple una condena de nueve años, impuesta en junio de 2022 por cargos de atentado, resistencia, desacato, desórdenes públicos y difamación de instituciones, en represalia por su activismo y por ser coautor del himno contestatario Patria y Vida. Su sentencia se extiende hasta 2030. Organismos como la Comisión Interamericana de Derechos Humanos han declarado su detención arbitraria y políticamente motivada, recomendando su liberación inmediata, mientras Amnistía Internacional lo reconoce como preso de conciencia.
La noticia del parole coincidió con un hecho significativo: Osorbo recibió su primera visita familiar en Guanajay, tras ser trasladado desde la prisión de Kilo 8, en Pinar del Río, sin notificación previa a sus allegados. Durante el encuentro, el artista confirmó que fue ubicado en el área conocida como la Incrementada, la misma celda que ocupó Otero Alcántara días antes de ser liberado y enviado al exilio. Cubalex calificó este movimiento como una maniobra de tortura psicológica deliberada por parte de la policía política, destinada a quebrar emocionalmente a los opositores.
En mayo, agentes de la Seguridad del Estado ofrecieron a Osorbo la posibilidad de exiliarse; él aceptó, pero el régimen no cumplió. Tampoco fue incluido en los indultos anunciados por las autoridades cubanas. El parole aprobado por Estados Unidos le permitiría abandonar la isla solo si el Gobierno cubano decide liberarlo, algo que hasta ahora no ha ocurrido.
El Observatorio de Derechos Culturales y Ramos concluyeron su comunicado con una exigencia directa: la liberación inmediata de Maykel Castillo Pérez y la denuncia de la instrumentalización del sistema penitenciario cubano contra artistas, activistas y voces críticas. La situación del rapero, aún en prisión pese a contar con un permiso humanitario para emigrar, se convierte en un nuevo símbolo del uso del encarcelamiento y el destierro como herramientas de control político en Cuba.
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