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Un hallazgo que redefine la búsqueda de vida: detectan la primera atmósfera en un planeta rocoso en zona habitable

Un equipo internacional de investigadores ha detectado por primera vez una atmósfera alrededor de un planeta rocoso situado en la zona habitable de su estrella, un descubrimiento que marca un hito en la exploración de mundos potencialmente similares a la Tierra. Foto Representación artística del exoplaneta LHS 1140b, un gran planeta rocoso de color marrón rojizo que ocupa el primer plano, bordeado por un tenue resplandor atmosférico blanco azulado. En el fondo oscuro, una pequeña estrella roja brilla intensamente, con un segundo planeta más cercano mostrado como una diminuta silueta negra que cruza frente a él.Fuente de la imagen,Melissa Weiss/Center for Astrophysics | Harvard & Smithsonian

ATRONOMÍA

Estocolmo. PLC / Un equipo internacional de investigadores ha detectado por primera vez una atmósfera alrededor de un planeta rocoso situado en la zona habitable de su estrella, un descubrimiento que marca un hito en la exploración de mundos potencialmente similares a la Tierra. El planeta, llamado LHS 1140 b y ubicado a 48 años luz, orbita una estrella enana roja mucho más fría y pequeña que el Sol. Aunque se han identificado más de 6.000 exoplanetas, ninguno había ofrecido hasta ahora una evidencia tan sólida de poseer una atmósfera detectable en condiciones que, en teoría, podrían permitir la existencia de agua líquida.

El gas identificado es helio, un elemento que no puede sostener vida tal como la conocemos. Sin embargo, los investigadores señalan que la presencia de helio no excluye la existencia de otros gases más complejos. La atmósfera podría ser más rica y variada, pero por ahora solo se ha podido confirmar este componente. El hallazgo, publicado en la revista Science, abre una puerta científica que hasta ahora permanecía cerrada: la posibilidad de estudiar directamente la composición atmosférica de un planeta rocoso en zona habitable.

Collin Cherubim, científico de la Universidad de Harvard y autor principal del estudio, calificó el descubrimiento como “un gran logro”. Su afirmación no es exagerada. Hasta ahora, las atmósferas detectadas en exoplanetas correspondían a gigantes gaseosos o mundos demasiado calientes para albergar condiciones similares a las terrestres. LHS 1140 b rompe esa tendencia y se convierte en el candidato más prometedor para futuras investigaciones sobre habitabilidad.

El planeta recibe menos luz y calor que la Tierra, debido a la naturaleza de su estrella anfitriona. Las enanas rojas son más frías, más pequeñas y más longevas que el Sol, pero también más activas en términos de erupciones y radiación. Aun así, LHS 1140 b se encuentra en una franja orbital donde, en teoría, podría existir agua líquida si las condiciones atmosféricas lo permitieran. La detección de helio sugiere que el planeta ha retenido parte de su envoltura gaseosa, un requisito fundamental para cualquier proceso químico complejo.

Los investigadores son prudentes. Subrayan que este descubrimiento no implica la presencia de vida, ni siquiera de condiciones habitables confirmadas. Pero sí representa el avance más significativo hasta la fecha en la búsqueda de mundos que puedan parecerse al nuestro. La atmósfera es el primer filtro: sin ella, no hay protección contra la radiación, no hay estabilidad térmica y no hay química orgánica posible.

El hallazgo llega en un momento en que la astronomía vive una revolución tecnológica. Telescopios como el James Webb y el futuro Observatorio Romano permiten analizar la luz que atraviesa las atmósferas de exoplanetas con una precisión inédita. LHS 1140 b será, sin duda, uno de los objetivos prioritarios en los próximos años. Si se confirma la presencia de otros gases —como vapor de agua, dióxido de carbono o metano— la ciencia podría estar ante el primer mundo verdaderamente comparable a la Tierra.

Por ahora, la atmósfera detectada es solo un indicio, pero un indicio histórico. La búsqueda de vida fuera del sistema solar avanza con pasos lentos, pero cada uno de ellos redefine lo que entendemos como posible. LHS 1140 b no es la Tierra, pero podría ser el primer planeta que nos permite imaginar, con fundamento, que no estamos solos.


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