Pulsa «Intro» para saltar al contenido

Las cárceles del régimen cubano: el infierno que viven las presas políticas

Mientras La Habana intenta proyectar una imagen de normalidad ante la comunidad internacional, decenas de mujeres permanecen encarceladas por motivos políticos. Foto PLC/IA

Por Marta Pérez

Estocolmo. PLC / Las cárceles cubanas siguen siendo uno de los instrumentos más crueles de la represión del régimen. Mientras La Habana intenta proyectar una imagen de normalidad ante la comunidad internacional, decenas de mujeres permanecen encarceladas por motivos políticos, muchas de ellas condenadas tras las históricas manifestaciones del 11 de julio de 2021 o por ejercer pacíficamente derechos fundamentales como la libertad de expresión, de reunión y de asociación.

Detrás de los muros de las prisiones no solo se cumple una condena. Según las denuncias de familiares y organizaciones de derechos humanos, el régimen utiliza el aislamiento, la atención médica deficiente, la incomunicación y el hostigamiento psicológico como mecanismos para quebrar la voluntad de quienes se niegan a renunciar a sus ideas. Amnistía Internacional ha advertido que las personas presas de conciencia en Cuba continúan sufriendo condiciones incompatibles con el respeto a los derechos humanos y ha exigido su liberación inmediata e incondicional. (amnesty.org)

Uno de los casos más dramáticos es el de Lizandra Góngora Espinosa, madre de cinco hijos y condenada a 14 años de prisión por participar en las protestas del 11J. En los últimos días, su familia denunció que permanece recluida en una celda de castigo en el penal Los Colonos, en la Isla de la Juventud, tras declararse en protesta. Su estado de salud continúa deteriorándose mientras espera desde hace más de dos años una intervención quirúrgica por un fibroma uterino, sin recibir la atención médica que requiere. Además, lleva meses sin poder ver a sus hijos debido a la distancia entre la prisión y su hogar, una situación que su familia considera un castigo adicional impuesto por las autoridades. (adncuba.com)

También permanece encarcelada María Cristina Garrido Rodríguez, escritora y activista condenada por las protestas del 11J. Aunque este año recibió por primera vez un pase penitenciario tras casi cinco años de prisión, continúa privada de libertad. Su caso refleja cómo incluso beneficios penitenciarios ordinarios son concedidos de forma excepcional y tras años de encarcelamiento. (martinoticias.com)

Entre las mujeres que continúan en prisión figura igualmente Saylí Navarro Álvarez, reconocida por Amnistía Internacional como presa de conciencia. La organización ha denunciado que permanece recluida en condiciones que ponen en riesgo su integridad física, compartiendo espacio con reclusas consideradas peligrosas, con deficiencias en el acceso al agua potable y sin recibir beneficios penitenciarios debido a criterios ideológicos de “reeducación”. (amnesty.org)

Otro caso emblemático es el de Donaida Pérez Paseiro, también reconocida como presa de conciencia por Amnistía Internacional. Tras una excarcelación condicionada en 2025, fue nuevamente detenida por su actividad opositora y permanece encarcelada. Organizaciones internacionales han denunciado el deterioro de su estado de salud y exigen su liberación inmediata e incondicional. (amnesty.org)

Estas mujeres representan apenas una parte de una realidad mucho más amplia. Prisoners Defenders continúa documentando a más de un millar de personas encarceladas por motivos políticos en Cuba y ha alertado sobre el impacto especialmente devastador que estas condenas tienen sobre madres separadas de sus hijos. Entre ellas figuran, además de Lizandra Góngora y María Cristina Garrido, otras mujeres cuyos hijos crecen sin la presencia de sus madres debido a la represión política. (prisonersdefenders.org)

Las denuncias son reiteradas: celdas de castigo, alimentación insuficiente, falta de medicamentos, hacinamiento, restricciones arbitrarias de visitas familiares, incomunicación y represalias contra quienes denuncian abusos. A ello se suma la negativa del régimen cubano a permitir inspecciones independientes y periódicas de sus centros penitenciarios por organismos internacionales, lo que impide verificar plenamente las condiciones de reclusión y favorece la impunidad. (amnesty.org)

El régimen cubano insiste en negar la existencia de presos políticos. Sin embargo, la persistencia de estas denuncias, el reconocimiento internacional de varias de estas mujeres como presas de conciencia y los reiterados llamados de organismos de derechos humanos dibujan una realidad muy distinta.

Mientras el mundo observa otras crisis internacionales, decenas de cubanas continúan pagando con su libertad el simple hecho de pensar diferente. Son madres, hijas, escritoras, activistas y ciudadanas que decidieron ejercer derechos reconocidos universalmente y cuya única respuesta por parte del régimen ha sido la cárcel.

Su libertad sigue siendo una deuda pendiente de la justicia y de la comunidad internacional.


Descubre más desde Prensa Libre Cuba

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Sé el primero en comentar

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *