CUBA-PRENSA INTERNACIONAL
Estocolmo. PLC / En las últimas horas, Cuba ha reaparecido con fuerza en la agenda global como un país atrapado en una crisis que ya no es solo energética, sino social y política. Los principales medios internacionales coinciden en un retrato que combina apagones prolongados, protestas espontáneas, deterioro institucional y un creciente desgaste del Gobierno en medio de un escenario que describen como “insostenible”.
La cobertura más reciente subraya que la isla ha vivido tres días consecutivos de apagón casi total, con colapsos repetidos del Sistema Electroenergético Nacional y reconexiones parciales que avanzan con lentitud. RFI señala que el apagón del 4 de agosto fue el sexto generalizado del año y el undécimo desde 2024, mientras DW destaca que en La Habana los cortes superan las 30 horas continuas y en otras provincias se extienden por varios días. Infobae recoge testimonios de familias que duermen en balcones por el calor, vecinos sin agua durante jornadas completas y colas interminables frente a bancos donde los pagos digitales han quedado paralizados.
La prensa internacional también observa un aumento del malestar social. DW y AP mencionan cacerolazos, quema de basura y concentraciones nocturnas en barrios de la capital, donde los vecinos denuncian que la falta de electricidad se ha convertido en una amenaza directa a la supervivencia cotidiana. Los medios coinciden en que la crisis energética ha derivado en una crisis de gobernabilidad, con un Estado que no logra garantizar servicios básicos y una población cada vez más vocal en su frustración.
En el plano político, la narrativa global muestra dos líneas claras. Por un lado, el Gobierno cubano insiste en que el colapso eléctrico es consecuencia del “cerco energético” de Estados Unidos y de la imposibilidad de acceder a combustible. Por otro, medios estadounidenses como Politico y CNN recogen la postura de Washington, que atribuye la crisis a la obsolescencia de las plantas termoeléctricas y a la mala gestión interna. La Embajada de EE.UU. en La Habana emitió una alerta de seguridad para sus ciudadanos, advirtiendo sobre la inestabilidad creciente de la red eléctrica.
A este contexto se suma la entrevista de El País con Ric Prado, exjefe de operaciones de contraterrorismo de la CIA, quien afirmó que Cuba es “la próxima manzana que va a caer del árbol” y sugirió que Washington prepara una fase decisiva de presión contra el régimen. Sus declaraciones, reproducidas ampliamente, han añadido un componente geopolítico a la cobertura internacional, reforzando la idea de que la crisis interna de la isla coincide con un momento de atención renovada desde Estados Unidos.
La prensa también ha destacado otros hechos relevantes: la muerte del magnate azucarero Alfonso Fanjul, figura clave del exilio cubano; la autorización del Gobierno para importar autos eléctricos por única vez; y el aumento de incidentes violentos en barrios afectados por los apagones, según reportes de CubaNet y medios del exilio.
En conjunto, Cuba aparece hoy en la prensa internacional como un país exhausto, golpeado por apagones prolongados, tensiones sociales crecientes y un Gobierno que enfrenta su mayor desgaste en décadas. La narrativa global coincide en que la crisis energética ha dejado de ser un problema técnico para convertirse en un síntoma de un deterioro más profundo, visible en cada rincón de la vida cotidiana y cada vez más difícil de contener.
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