EE.UU-CUBA TRÁFICO DE MIGRANTES
Miami PLC | La condena de Yuniel Lima Santos, de 31 años y residente en Tampa, expone la dimensión real de una red de tráfico de migrantes que, según el Departamento de Justicia, alentó e introdujo a miles de cubanos en Estados Unidos mediante rutas ilegales, fraudes migratorios y un esquema financiero diseñado para ocultar millones de dólares. Lima Santos se declaró culpable de tráfico de migrantes, fraude en solicitudes de asilo y lavado de dinero, delitos que lo enfrentan a una pena de hasta 20 años de prisión.
Las autoridades estadounidenses sitúan a Lima Santos como uno de los 12 integrantes de una organización que operó entre enero de 2021 y junio de 2025. La estructura funcionaba bajo la fachada de Asesoría y Servicios Migratorios LLC, una empresa fantasma registrada en Florida sin empleados ni ingresos declarados, pero utilizada para mover fondos ilícitos y gestionar operaciones de tráfico. La red promovía sus servicios en redes sociales y grupos de WhatsApp, donde ofrecía desde rutas clandestinas hasta documentos falsos que simulaban ciudadanía europea para acceder fraudulentamente al programa ESTA, del cual los cubanos están excluidos.
El expediente judicial detalla que los traficantes cobraban entre 1.500 y 40.000 dólares por persona, dependiendo de la ruta y los servicios. En algunos casos, llegaron a alquilar aviones privados para trasladar grupos completos de migrantes. Los registros financieros muestran gastos superiores a 2,5 millones de dólares en vuelos y más de 7 millones canalizados a través de aplicaciones de pago como Zelle. Entre 2021 y 2024, Lima Santos transfirió más de 600.000 dólares desde Estados Unidos para comprar boletos aéreos destinados a mover migrantes hacia y dentro del país.
La red también traficó con menores no acompañados. En uno de los casos documentados, una adolescente fue instruida para hacerse pasar por amiga de toda la vida de un adulto sin parentesco al cruzar la frontera. Las autoridades cuentan con videos obtenidos de Instagram donde los traficantes publicaban anuncios llamativos acompañados de imágenes de migrantes siendo introducidos de contrabando en territorio estadounidense.
El rol de Lima Santos era central: coordinaba la logística desde La Habana hasta Tampa y supervisaba a otros miembros de la red distribuidos en Florida, Texas y Tennessee. Entre ellos, Miguel Alejandro Martínez Vasconcelos, Luis Emmanuel Escalona Marrero, Layra Libertad Treto Santos, Gisleivy Peralta Consuegra, Erik Ventura Castro, Walbis Pozo Dutel, Lázaro Alain Cabrera Rodríguez, Emanuel Martínez González y Liannys Yaiselys Vega Pérez. Varios operaban con bajo perfil por encontrarse ilegalmente en el país.
Lima Santos admitió además haber trasladado mujeres cubanas que terminaron trabajando en clubes de estriptis para saldar las deudas del viaje, una práctica que las autoridades describen como explotación vinculada al tráfico. También reconoció haber ayudado a introducir ilegalmente a cinco migrantes junto al coacusado Frandy Aragón Díaz.
La operación generó más de 18 millones de dólares en ingresos para la organización, según los documentos oficiales. Las autoridades describen el esquema como uno de los más sofisticados de fraude migratorio detectados en los últimos años en Florida, combinando rutas clandestinas, manipulación de documentos, uso de empresas fantasma y una red de reclutamiento digital que alcanzó a miles de cubanos dentro y fuera de la Isla.
La sentencia contra Lima Santos marcará el desenlace judicial de una red que convirtió la desesperación migratoria en un negocio multimillonario y que, según el Departamento de Justicia, puso en riesgo a adultos, mujeres vulnerables y menores de edad en su intento por llegar a Estados Unidos.
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