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Cuba suma 57 feminicidios en 2026 con el asesinato de una madre que defendía a su hija

María Cristina Garrido (1982), poeta y activista cubana, condenada a siete años de prisión por participar en las protestas del 11J. Es una de las voces femeninas más emblemáticas de la disidencia y autora de poesía escrita desde la cárcel. Foto archivo

Redacción Central

La Habana. PLC | El asesinato de Nilda Díaz Santana, verificado por el Observatorio de Alas Tensas como el feminicidio número 57 en Cuba durante 2026, vuelve a mostrar que la violencia feminicida en la isla no es solo un fenómeno persistente: es un sistema que desborda a la víctima inicial y arrastra a familias enteras. Según el informe del Observatorio, “el presunto agresor ingresó armado a la vivienda familiar con la intención de atacar a su expareja” y Nilda, de 58 años, murió al interponerse para proteger a su hija. La hija resultó herida y otros familiares también fueron afectados. El sospechoso se entregó a la Policía el mismo día del ataque.

El caso ocurrió el 2 de octubre en el barrio rural Merceditas, en Cárdenas, Matanzas, y se suma a una tendencia que OGAT viene documentando desde hace años: la violencia posterior a rupturas marcadas por agresiones previas, amenazas y un patrón de riesgo que rara vez recibe atención institucional. El Observatorio señaló que el agresor tenía antecedentes de violencia contra la hija de Nilda, un elemento que se repite en numerosos feminicidios en Cuba.

La directora de OGAT, Ileana Álvarez, destacó dos aspectos del crimen: la intervención de una madre para proteger a su hija y el uso de un arma de fuego. En Cuba, las armas de fuego aparecen con poca frecuencia en los feminicidios, pero su presencia incrementa de forma drástica la letalidad. En 2025, OGAT identificó armas de fuego en solo dos de los 49 feminicidios analizados, un 4,2%. En 2026, sin embargo, ya se han registrado casos como el de Mariolis López Silio, asesinada a tiros por su expareja en Güines, Mayabeque. Álvarez recordó también el asesinato de la doctora Damaris Rodríguez Domínguez en 2023, cuando su expareja —un policía— utilizó su arma reglamentaria para matarla y herir a un paramédico que luego falleció.

El feminicidio de Nilda Díaz Santana confirma que la violencia feminicida no se limita a la mujer contra quien se dirige inicialmente el ataque. OGAT advierte que familiares que intervienen, menores presentes en la vivienda y personas cercanas pueden resultar heridos o muertos. “La violencia feminicida puede desbordar a la mujer contra quien inicialmente se dirige”, señaló Álvarez. Entre los casos registrados este año, el Observatorio documentó el feminicidio de Yanelkys Alonso Valdés, en el que la madre de la víctima, de más de 75 años, sufrió heridas graves, y otro familiar resultó lesionado al intentar intervenir. También registró el caso de Arnelis Nancy Vega González, cuyo padre debió ser hospitalizado tras intentar detener la agresión.

Los datos son contundentes. Entre enero y agosto, 26 de las 49 mujeres cuyos feminicidios fueron analizados tenían menores dependientes a su cargo. Al menos 40 menores quedaron directamente afectados por esas muertes. El impacto emocional, económico y social sobre estas familias es profundo y duradero, y ocurre en un país donde no existe una ley integral contra la violencia de género ni mecanismos de protección efectivos.

Hasta el 5 de octubre, OGAT había verificado 57 feminicidios, 27 intentos de feminicidio y dos asesinatos de hombres en contextos de violencia feminicida durante 2026. La organización mantiene bajo investigación otros 11 posibles feminicidios y 11 intentos notificados este año. También analiza 12 posibles feminicidios, cinco intentos y un asesinato de un hombre reportados en 2025. El Observatorio ha solicitado acceso a los informes de investigación de los casos de Anais Tamayo Puente y Ana Vivian Suárez Cruz, y estudia como posible suicidio feminicida la muerte de Bárbara Sánchez González.

El feminicidio de Nilda Díaz Santana no es solo una cifra más en un conteo que crece sin freno. Es la evidencia de que la violencia feminicida en Cuba se expande hacia todo el entorno familiar y que la ausencia de políticas públicas efectivas deja a mujeres, hijas, hijos y familiares en una situación de vulnerabilidad extrema. Mientras el Estado sigue sin reconocer la magnitud del problema ni adoptar medidas estructurales, el Observatorio de Alas Tensas continúa documentando una realidad que se agrava cada mes y que golpea a las comunidades más frágiles del país.


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