CUBA-FEMINICIDIOS
Redacción Central
La Habana. PLC El asesinato de Rachel García González, una joven de 27 años y madre de cuatro niñas, ocurrido el 28 de septiembre en el barrio La Iglesia, comunidad de Los Ángeles, municipio Vertientes, Camagüey, elevó a 55 el número de feminicidios verificados en Cuba durante los primeros nueve meses de 2026. La cifra, confirmada por el Observatorio de Género Alas Tensas (OGAT), ya supera los 49 feminicidios registrados en todo 2025 y se sitúa a solo un caso de igualar los 56 documentados en 2024, lo que evidencia un agravamiento sostenido de la violencia machista en el país.
Según el reporte del OGAT, García González fue asesinada presuntamente por su pareja, quien no era el padre de las niñas. El agresor se encuentra detenido. La víctima trabajaba en el hogar y sus cuatro hijas menores de edad han quedado huérfanas de madre, un impacto que el Observatorio subraya como parte esencial del daño que generan estos crímenes.
Ileana Álvarez, directora del OGAT, advirtió que este nuevo caso confirma un patrón alarmante: la violencia feminicida en Cuba no solo persiste, sino que se intensifica. “En solo nueve meses ya se superaron los feminicidios registrados durante 2025, y estamos apenas a un caso de alcanzar los de 2024. Todavía faltan tres meses para que termine el año. Este ritmo demuestra que no estamos ante hechos aislados, estamos ante una violencia persistente que continúa cobrándose vidas mientras las autoridades cubanas siguen sin ofrecer políticas integrales de prevención, protección y transparencia”, afirmó.
Hasta el 30 de septiembre, el OGAT también había verificado 27 intentos de feminicidio y dos asesinatos de hombres en contexto de violencia feminicida. Además, investiga 12 posibles feminicidios, cinco intentos y un asesinato de hombre reportados en 2025, junto a otros 12 posibles feminicidios y 11 intentos correspondientes a 2026. El Observatorio mantiene bajo observación el fallecimiento de Bárbara Sánchez González como posible suicidio feminicida y solicita acceso a los informes oficiales sobre los casos de Anais Tamayo Puente y Ana Vivian Suárez Cruz.
El asesinato de García González vuelve a poner en primer plano a las víctimas indirectas de la violencia feminicida: niñas y niños que quedan huérfanos y familias que enfrentan la fractura emocional, económica y social que dejan estos crímenes. “Un feminicidio no termina cuando muere una mujer. Deja niñas y niños huérfanos, familias fracturadas y comunidades traumatizadas. Estas víctimas indirectas deben ser también reconocidas y atendidas. Desgraciadamente el Estado cubano no las atiende”, señaló Álvarez.
La directora del OGAT explicó que esta realidad fue presentada recientemente ante el Parlamento Europeo, donde la organización sostuvo reuniones con parlamentarios y autoridades de la Unión Europea para denunciar la situación de los derechos de las mujeres y las niñas en Cuba. Durante estos encuentros, el Observatorio expuso cómo la crisis económica, social y política afecta de manera particular a las mujeres, y denunció la ausencia de una ley específica contra la violencia de género, la falta de mecanismos efectivos de protección y la opacidad institucional en el manejo de los feminicidios.
OGAT solicitó a las instituciones europeas que utilicen con firmeza las cláusulas de derechos humanos del Acuerdo de Diálogo Político y Cooperación entre la Unión Europea y Cuba, e instó a suspenderlo como medida de presión ante las continuas violaciones de derechos fundamentales, incluidos los derechos de las mujeres.
El caso de Rachel García González, como tantos otros, revela una crisis estructural que se profundiza mientras las autoridades cubanas continúan sin implementar políticas integrales que protejan a las mujeres y a sus familias. Cada feminicidio es una vida arrebatada, pero también una comunidad herida y un país que sigue sin enfrentar con seriedad una violencia que ya es innegable.
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