UNIÓN EUROPEA-EE.UU-UCRANIA-DIÉSEL RUSO
Redacción Central
Bruselas cuestiona que Estados Unidos alivie las restricciones a las exportaciones energéticas de Moscú mientras exige mantener la presión sobre el Kremlin. La indignación europea, sin embargo, tropieza con su propia contradicción: algunos miembros de la UE siguen vinculados a los hidrocarburos rusos.
BRUSELAS, 15 de octubre. PLC | La decisión del presidente estadounidense Donald Trump de facilitar temporalmente la llegada de diésel ruso al mercado internacional ha abierto una nueva y delicada grieta entre Washington, Ucrania y buena parte de sus aliados europeos. La medida permite aliviar durante varios meses determinadas restricciones sobre las exportaciones rusas de este combustible y supone un cambio respecto a los recientes esfuerzos estadounidenses por reducir los ingresos energéticos de Moscú.
La reacción en Bruselas ha sido especialmente dura porque toca uno de los pilares de la política occidental desde la invasión rusa de Ucrania: limitar los ingresos procedentes de los hidrocarburos con los que el Kremlin financia su economía y sostiene su esfuerzo bélico.
Ulf Kristersson, primer ministro de Suecia, lamentó públicamente el acuerdo y advirtió de que cualquier medida que permita a Rusia aumentar los recursos destinados a la guerra avanza en la dirección equivocada. Días antes había recordado que los ingresos energéticos constituyen una fuente central de financiación para Moscú y reclamado más presión sobre Rusia y mayor apoyo a Ucrania.
La responsable de política exterior de la Unión Europea, Kaja Kallas, ha seguido una línea semejante. Su argumento es que aliviar las restricciones sobre el diésel proporciona nuevos ingresos a Moscú precisamente cuando Europa pretende aumentar, y no disminuir, el coste económico de la guerra para el Kremlin.
Para el presidente ucraniano Volodymyr Zelenskyy, la cuestión va todavía más lejos. Kyiv considera que cualquier relajamiento de las sanciones energéticas favorece directamente a Vladimir Putin, porque facilita recursos económicos que pueden prolongar la guerra. Las críticas ucranianas se han intensificado después de que Trump no solo defendiera el acuerdo, sino que llegara a sugerir públicamente que Ucrania necesitaba otro dirigente capaz de alcanzar un acuerdo con Rusia.
La decisión estadounidense tiene además un componente económico y político interno. Trump sostiene que aumentar la oferta rusa ayudará a reducir el precio del combustible. El anuncio llega a pocas semanas de las elecciones legislativas estadounidenses de noviembre, en momentos en que el coste de la energía constituye una preocupación electoral. La medida ha provocado críticas incluso dentro de Estados Unidos por su aparente contradicción con una legislación sancionadora contra Rusia que el propio presidente había firmado apenas semanas antes.
Según lo anunciado inicialmente por Washington, Rusia debía colocar inmediatamente más de 300.000 toneladas de diésel en los mercados estadounidense y mundial, seguidas por otros volúmenes considerablemente mayores.
La controversia llega además en un momento particularmente incómodo para Europa. Los jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Europea están reunidos este 15 y 16 de octubre en Bruselas, donde el apoyo a Ucrania, la dependencia energética, los elevados precios de la energía, la seguridad europea y las actividades híbridas vinculadas a Rusia están entre los grandes asuntos de la agenda. El Consejo Europeo confirma que Ucrania continúa siendo una de las prioridades de la reunión.
Zelenskyy llegó este jueves 15 de octubre a Bélgica y tiene previsto participar el viernes en la reunión de los líderes europeos. Entre sus objetivos está conseguir un respaldo más firme para Ucrania y aumentar la presión sobre Moscú. También busca avanzar en las discusiones sobre aproximadamente 200.000 millones de euros en activos rusos inmovilizados en Europa.
Pero el enfrentamiento con Washington expone al mismo tiempo una incómoda contradicción europea.
Bruselas puede reprochar a Trump que vuelva a abrir una fuente de ingresos para Moscú, pero Europa todavía no ha roto completamente sus propios vínculos energéticos con Rusia. Esa realidad debilita políticamente la contundencia de la crítica europea y proporciona argumentos a quienes sostienen que el continente debe poner primero orden en su propia política energética antes de exigir coherencia a Washington.
No todos los gobiernos europeos, además, comparten la indignación de Bruselas. El primer ministro búlgaro Rumen Radev rompió este jueves con la posición predominante entre sus socios y respaldó la operación, argumentando que Europa afronta precios elevados de los combustibles y que cualquier medida capaz de reducirlos y mejorar la competitividad merece consideración.
El choque revela así un problema mucho más profundo que una disputa sobre cargamentos de diésel.
Por un lado está Washington, donde Trump parece dispuesto a subordinar parte de la estrategia de aislamiento energético de Rusia a una prioridad económica inmediata: abaratar el combustible. Por otro se encuentra Ucrania, que interpreta la recuperación de ingresos rusos como una amenaza directa a su seguridad. Y entre ambos está Europa, decidida oficialmente a mantener la presión sobre Putin, pero dividida entre sus necesidades económicas, sus diferentes grados de dependencia energética y la necesidad estratégica de conservar la relación transatlántica.
Si las sanciones dejan de funcionar como una política común y cada gobierno comienza a subordinarlas a sus necesidades económicas inmediatas, Moscú obtiene algo potencialmente más importante que los ingresos de una operación energética concreta: la erosión de la unidad que ha permitido a Estados Unidos y Europa ejercer presión conjunta sobre Rusia desde el comienzo de la invasión a gran escala de Ucrania.
Y esa puede ser la consecuencia más importante del giro de Trump. El diésel aliviará o no los precios internacionales, pero el acuerdo ya ha conseguido otra cosa: volver a colocar bajo presión la alianza entre Washington, Kyiv y Bruselas cuando Putin más necesita que sus adversarios discrepen.
Descubre más desde Prensa Libre Cuba
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

















Sé el primero en comentar