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‘El Cangrejo’ estalla por una visita del FBI mientras Washington confirma que el diálogo con La Habana sigue en marcha

La visita del FBI sigue envuelta en incertidumbre. Ninguna fuente oficial ha explicado por qué los agentes acudieron a los hijos de Pérez Oliva Fraga ni en qué condición fueron contactados. Carlos Ernesto y Camilo Pérez-Oliva, junto a su padre, Óscar Pérez-Oliva Fraga y El Cangrego en un montaje generado por inteligencia artificial.

Miami. PLC | Raúl Guillermo Rodríguez Castro, “El Cangrejo”, figura central en las comunicaciones entre La Habana y Washington, protagonizó esta semana un episodio que revela la fragilidad y las tensiones del actual canal de diálogo entre ambos gobiernos. Según una investigación de Martí Noticias, el teniente coronel del MININT reaccionó con furia al enterarse de que agentes del FBI habían visitado en Miami a dos familiares suyos: Carlos Ernesto y Camilo Pérez‑Oliva González, hijos del viceprimer ministro y ministro del Comercio Exterior y la Inversión Extranjera, Óscar Pérez‑Oliva Fraga.

Los agentes federales solicitaron a los jóvenes el número de teléfono de su padre, un gesto que, según fuentes cercanas a las negociaciones, “El Cangrejo” consideró inaceptable y capaz de “minar cualquier posibilidad de diálogo”. La indignación fue transmitida directamente al equipo negociador estadounidense, en un tono que varios funcionarios describieron como de abierta molestia.

La reacción del nieto de Raúl Castro contrasta con la postura oficial de Washington. Un funcionario del Departamento de Estado aseguró que las conversaciones “nunca estuvieron en peligro” y que continúan activas, pese a las declaraciones recientes del viceministro primero de Comercio Exterior de Cuba, Carlos Luis Jorge Méndez, quien afirmó que el diálogo había sido suspendido hasta encontrar puntos en común. La versión estadounidense desmiente esa pausa y subraya que, hasta ahora, La Habana no ha aceptado medidas que puedan beneficiar directamente al pueblo cubano sin comprometer el control político del régimen.

La visita del FBI sigue envuelta en incertidumbre. Ninguna fuente oficial ha explicado por qué los agentes acudieron a los hijos de Pérez‑Oliva Fraga ni en qué condición fueron contactados. Lo que sí se sabe es que ambos jóvenes, residentes en Estados Unidos desde 2014 y con estudios en la Universidad Internacional de Florida, se negaron a entregar el número de teléfono de su padre y comunicaron el incidente de inmediato. Pérez‑Oliva Fraga trasladó la información a Rodríguez Castro, desencadenando la airada respuesta.

El episodio añade una nueva capa a la compleja trama de relaciones entre Cuba y Estados Unidos, en un momento en que el régimen intenta mantener abiertos canales discretos de negociación mientras enfrenta presiones internas y externas. La intervención de “El Cangrejo” confirma su papel como operador clave del castrismo en las conversaciones con Washington, y revela hasta qué punto la familia Castro sigue influyendo directamente en los asuntos estratégicos del país.

La tensión generada por la visita del FBI no ha frenado el diálogo, pero sí ha expuesto la sensibilidad extrema del régimen ante cualquier acción que toque a su círculo familiar. En un proceso marcado por desconfianzas históricas, cada gesto adquiere un peso desproporcionado. Y este, en particular, ha dejado claro que la interlocución entre ambos países sigue dependiendo de equilibrios personales tanto como políticos.


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