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Un nuevo sismo sacude el occidente de Cuba y reaviva el temor a una actividad sísmica inusual

Zona del epicentro del terremoto. ilustración CENAIS

El occidente cubano volvió a temblar este lunes 15 de junio. A la 1:37 p.m., apenas una semana después del fuerte terremoto de magnitud 6,1 que se sintió con intensidad en Cuba, Estados Unidos y México, un nuevo movimiento telúrico de magnitud 5,3 sacudió la misma zona del Golfo de México, a 98 kilómetros al noroeste de Mantua, en Pinar del Río, según confirmó el Centro Nacional de Investigaciones Sismológicas (CENAIS). La profundidad fue de 10 kilómetros, un dato que explica su perceptibilidad en varias provincias occidentales.

El jefe del Servicio Sismológico Nacional, Enrique Diego Arango Arias, precisó que se trata de una réplica directa del terremoto de 6,2 del pasado 8 de junio, un evento que ya había sorprendido a los especialistas por su magnitud y por producirse en un sector donde no se esperaban sismos de tal fuerza. El temblor de este lunes, aunque menor, volvió a sentirse en Pinar del Río, Artemisa y La Habana, donde algunos edificios experimentaron vibraciones breves pero claras. No se han reportado daños materiales ni víctimas.

El episodio confirma que la secuencia sísmica iniciada el 8 de junio no ha concluido. Aquel primer terremoto provocó escenas de alarma en la capital, donde los edificios altos se movieron durante unos veinte segundos, obligando a muchos residentes a evacuar. Fue el sexto sismo perceptible del año en Cuba; el de este lunes eleva la cifra a siete, un registro inusualmente alto para un país donde la actividad sísmica más intensa suele concentrarse en el oriente, cerca de la Falla de Oriente.

Los expertos insisten en que estos eventos deben servir de advertencia. Arango Arias ha reiterado que “no se puede jugar con la vida de las personas”, recordando la vulnerabilidad de gran parte del fondo habitacional cubano, marcado por décadas de deterioro y soluciones constructivas precarias. La réplica del día 15 refuerza esa preocupación: aunque se trata de sismicidad intraplaca —menos frecuente que la asociada a límites tectónicos—, puede generar movimientos significativos en zonas donde la población no está preparada para afrontarlos.

El CENAIS mantiene el monitoreo en todo el territorio nacional mientras continúan llegando reportes de perceptibilidad. La repetición de sismos en el mismo punto del Golfo de México, en un lapso tan corto, abre interrogantes sobre la activación de fallas locales poco estudiadas y sobre la capacidad real del país para enfrentar un evento mayor. Por ahora, la calma vuelve lentamente, pero el mensaje de los especialistas es inequívoco: Cuba debe tomarse en serio el riesgo sísmico, incluso en regiones donde históricamente se ha considerado bajo.


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