Por Pedro Valdés Madán
El pasado domingo Cuba celebró un Día del Padre muy especial.
Estocolmo. PLC — Un gran porcentaje de los padres e hijos cubanos viven separados geográficamente, debido a la inmensa y desproporcionada migración hacia cualquier lugar que ha sufrido la isla los últimos 10 años.
A esa dura realidad se unen las escasas posibilidades de contacto entre familiares, debido a la crisis energética actual, los apagones y el inestable servicio de Internet, donde se combina la falta de electricidad con la acción de los servicios de la Seguridad del Estado, que limita las redes sociales para evitar que sean utilizadas para coordinar protestas debido al desaliento y la desesperación de la población.
El colapso imparable del Socialismo cubano ha entrado en Fase Terminal, donde ya se transita la etapa intermedia de Sociedad Fracasada, camino a Estado Fallido.
La dirigencia comunista ya solo intenta sobrevivir, no tiene nada positivo que aportar y envía señales desesperadas e intermitentes a la Administración Trump, combinando ruego de Indulgencia con desvergonzadas proposiciones comerciales. Es impresionante, aunque no sorprendente, el grado de indignidad e inmoralidad de una tiranía que suplica diálogo, con el adversario que hace solo unos meses le arrebató por la fuerza la posición predominante en Venezuela, interrumpiendo el suministro de petróleo y con el costo de varias decenas de vidas cubanas.
Cuba reúne ya dos de las cuatro características de un Estado Fallido:
Fallas en los servicios básicos, pues el gobierno comunista es incapaz de proporcionar educación, salud, infraestructura o una moneda estable y crisis de legitimidad, debido a que las autoridades pierden paulatinamente el reconocimiento de sus ciudadanos y de la comunidad internacional, sazonado todo con el crecimiento galopante de la corrupción.
Las otras dos características de un Estado Fallido crecen y amenazan con imponerse en breve: el sistema judicial se vuelve inoperante, generando impunidad, y por último, llegará la pérdida parcial del control territorial por parte del gobierno, que ante tanto caos, no podrá hacer cumplir las leyes ni asegurar sus fronteras frente a grupos armados, paramilitares o crimen organizado. Todo se andará.
Esta es la obra del Castrismo Totalitario en la Isla de Cuba.
Quién considere exagerado o alarmista este análisis, que se remita al colapso de la Unión Soviética en 1991, y tendrá una variopinta confirmación de la alternativa destructiva y letal a la que conduce el Socialismo Real, cuando una banda de desfasados criminales, dinosaurios políticos renegados a asumir el fracaso del sistema social que impusieron y negados a ceder el Poder que usurparon por la fuerza, llevan hasta las últimas consecuencias el exterminio de una nación.
Descubre más desde Prensa Libre Cuba
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.









Los comentarios están cerrados.