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Cuba se queda a oscuras: más del 70% del país entrará en apagón simultáneo en el pico nocturno

Las cifras oficiales confirman un colapso estructural que ya no se mide en horas, sino en la magnitud de un sistema que opera por debajo de la mitad de la demanda nacional. Imagen generada por PLC/IA

La Habana. PLC — Cuba se prepara para una de las noches más críticas de su historia energética reciente: más del 70% del país quedará simultáneamente a oscuras durante el horario pico nocturno, según los pronósticos más recientes de la Unión Eléctrica (UNE). Las cifras oficiales confirman un colapso estructural que ya no se mide en horas, sino en la magnitud de un sistema que opera por debajo de la mitad de la demanda nacional.

Los datos disponibles muestran un escenario de emergencia. En jornadas recientes, la afectación nocturna ha superado los 2.000 MW, dejando sin electricidad a entre el 64% y el 70% del país de forma simultánea, según reportes de la propia UNE. En uno de los días más críticos, la empresa estatal registró una disponibilidad de apenas 1.014 MW frente a una demanda de 3.100 MW, lo que generó un déficit de 2.026 MW y afectó al 66% del territorio nacional.

La tendencia no es aislada. En otra jornada reciente, la UNE anticipó una afectación de 2.075 MW durante el pico nocturno, equivalente al 64% del país, con una disponibilidad de solo 1.215 MW ante una demanda de 3.250 MW.

El patrón es claro: el sistema eléctrico cubano está atrapado en un ciclo de déficit permanente que se agrava cada semana.

La raíz del colapso es doble y persistente. Por un lado, las averías en la generación térmica mantienen fuera de servicio unidades clave en las centrales Máximo Gómez, Ernesto Guevara, Antonio Guiteras, Diez de Octubre y Lidio Ramón Pérez, con pérdidas que superan los 400 MW en algunos días. Por otro, la escasez de combustible paraliza 106 centrales de generación distribuida, dejando indisponibles 890 MW, además de mantener fuera de servicio las patanas de Regla y Melones y las plantas fuel de Mariel y Moa. El total de megavatios indisponibles por falta de combustible asciende a 1.203 MW, una cifra que por sí sola explica la imposibilidad de sostener el servicio.

La situación se agrava porque las pocas mejoras previstas —como la entrada de unidades con 35 o 60 MW— resultan insignificantes frente a déficits que superan los 2.000 MW. La generación solar, que ha aportado hasta 4.859 MWh en jornadas recientes, desaparece por completo en el horario nocturno, justo cuando la demanda alcanza su punto máximo.

El país vive así una crisis que ya acumula récords históricos: el 14 de mayo de 2026, Cuba registró un déficit de 2.174 MW, dejando al 70% del país sin luz, la mayor afectación simultánea documentada. En los últimos 18 meses, el Sistema Eléctrico Nacional ha sufrido al menos siete colapsos totales, incluido el apagón nacional del 16 de marzo de 2026, que dejó al país sin electricidad durante 29 horas y 29 minutos.

Mientras tanto, la población enfrenta noches enteras sin electricidad, días sin refrigeración, barrios enteros quemando basura para iluminar calles y una creciente sensación de abandono. La UNE admite afectaciones de 24 horas continuas en múltiples provincias, y la ciudadanía denuncia apagones de más de un día en lugares como Cienfuegos y Santa Marta.

La crisis energética ya no es un episodio: es el nuevo estado permanente del país. Y esta noche, cuando más del 70% de Cuba vuelva a quedar a oscuras, el apagón será algo más que una cifra: será el reflejo de un sistema que ha dejado de sostenerse y de un país que, una vez más, entra en la noche sin saber cuándo volverá la luz.


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