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España apuntala al castrismo mientras la represión se agrava en Cuba

España se ha convertido, casi sin debate público y a lo largo de varias décadas, en uno de los pilares financieros más constantes del régimen cubano. Foto generada por PLC/IA

Madrid. PLC / España se ha convertido, casi sin debate público y a lo largo de varias décadas, en uno de los pilares financieros más constantes del régimen cubano. Así lo revela un informe del Instituto Juan de Mariana, que cifra en casi 5.000 millones de euros el coste efectivo de las operaciones de alivio, condonación y reestructuración de deuda que Madrid ha concedido a La Habana. Una cifra que, según el estudio, no solo no ha impulsado reformas democráticas, sino que ha contribuido a apuntalar a un sistema político en pleno deterioro económico y con una represión cada vez más visible.

El núcleo del informe es contundente: cuanto peor es la situación política y económica en Cuba, más dinero termina recibiendo el régimen. La cronología reconstruida por el Instituto muestra una secuencia de decisiones que atraviesa gobiernos de distinto signo en España, desde la reestructuración de 2016 —cuando se renegociaron 2.444 millones de euros y se condonó el 60% del total— hasta las nuevas quitas aprobadas en 2025, que elevaron el alivio financiero a niveles inéditos. El resultado es que Cuba ha visto perdonado cerca del 90% de sus obligaciones con España, reduciendo su deuda real a apenas 286 millones de euros.

El informe subraya una paradoja difícil de ignorar: mientras España condona deuda y financia proyectos en sectores críticos como energía, agua o seguridad alimentaria, más de 150 empresas españolas acumulan impagos del castrismo por más de 300 millones de euros, con dividendos bloqueados y operaciones paralizadas. Algunas han terminado en concurso de acreedores, atrapadas en un sistema económico que no ofrece garantías ni transparencia.

La dimensión política del respaldo español también es central. Según el Instituto Juan de Mariana, estas operaciones han reducido la presión financiera sobre el Estado cubano en momentos de recrudecimiento de la represión interna, éxodo masivo y deterioro de los derechos humanos. El informe recuerda que el castrismo acumula más de 20.000 presos políticos desde 1959 y mantiene más de 1.000 reclusos por motivos políticos en la actualidad, mientras la pobreza extrema alcanza al 89% de la población.

La continuidad de esta política —que se ha mantenido sin grandes variaciones desde los años ochenta— plantea una pregunta incómoda para la diplomacia española: ¿hasta qué punto este alivio financiero ha contribuido a prolongar la supervivencia de un régimen que, lejos de reformarse, ha profundizado su alianza con el chavismo y su modelo de control social? Para los autores del informe, la respuesta es clara: España se ha convertido en uno de los principales sostenes del castrismo, un salvavidas económico que ha permitido al régimen atravesar crisis sucesivas sin asumir reformas estructurales.

El debate, sin embargo, apenas ha comenzado. En un momento en que la Unión Europea endurece su postura hacia La Habana y crecen las denuncias sobre la situación humanitaria en la isla, el papel de España —históricamente indulgente, financieramente generoso y diplomáticamente paciente— se perfila como uno de los elementos más controvertidos de la política europea hacia Cuba.


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