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Bruselas critica la falta de reformas en Cuba mientras rechaza el embargo estadounidense

Stavros Lambrinidis, jefe de la delegación de la UE ante la ONU. Foto EU AT ONU-X

Nueva York. PLC/ La Unión Europea reiteró este martes, durante el debate anual de la Asamblea General de la ONU sobre el embargo estadounidense, su rechazo al bloqueo económico, comercial y financiero que Washington mantiene contra La Habana desde hace más de seis décadas. Pero junto a esa posición histórica, Bruselas introdujo un matiz que refleja el cambio de clima político en Europa: la responsabilidad del régimen cubano en el agravamiento de la crisis interna por la ausencia de reformas económicas y políticas.

El jefe de la Delegación de la Unión Europea ante Naciones Unidas, Stavros Lambrinidis, afirmó que Bruselas reconoce “el impacto humanitario negativo” de las sanciones estadounidenses sobre la población cubana y defendió que la asistencia humanitaria debe garantizarse “en toda circunstancia”. La UE mantiene desde hace años su oposición al embargo, que considera una medida unilateral incompatible con el derecho internacional y perjudicial para la población civil. Sin embargo, Lambrinidis subrayó que el deterioro que vive la Isla no puede explicarse únicamente por las sanciones externas.

En su intervención, el diplomático europeo responsabilizó al Gobierno cubano por la falta de reformas estructurales que podrían aliviar la crisis económica y social. Bruselas sostiene que la parálisis política, la ausencia de libertades y la negativa a emprender transformaciones profundas han contribuido a agravar el colapso del país. La posición europea se alinea con las resoluciones recientes del Parlamento Europeo, que han denunciado la represión, exigido la liberación de más de mil presos políticos y advertido sobre la posible suspensión del Acuerdo de Diálogo Político y Cooperación si La Habana no introduce cambios verificables.

El debate en la ONU se produce en un momento de extrema fragilidad para Cuba. La crisis energética, los apagones prolongados, la escasez de agua, el desplome del transporte y la inflación descontrolada han convertido la vida cotidiana en una sucesión de emergencias. A ello se suma un clima de represión que incluye detenciones, condenas por motivos políticos y vigilancia sistemática de cualquier expresión de descontento. La combinación de crisis estructural y control policial ha limitado la capacidad de la población para organizar protestas masivas, pese al creciente malestar social.

La posición europea intenta mantener un equilibrio: rechaza el embargo por su impacto humanitario, pero señala que el Gobierno cubano es responsable de la falta de reformas que podrían mitigar la crisis. Bruselas defiende que la asistencia internacional debe llegar directamente a la población y que el régimen debe asumir su responsabilidad en el deterioro institucional, económico y social del país.

El mensaje de la UE llega en un momento en que La Habana busca apoyo internacional para denunciar el embargo y responsabilizar a Washington de la crisis. Pero la postura europea, más crítica y más explícita que en años anteriores, refleja una realidad difícil de ignorar: el colapso cubano no es solo consecuencia de presiones externas, sino de decisiones internas que han bloqueado cualquier posibilidad de recuperación.

La Asamblea General volverá a votar, como cada año, una resolución contra el embargo. Pero el debate de este martes dejó claro que, para Europa, la crisis cubana ya no puede explicarse en términos binarios. El embargo es un factor, pero no el único. Y la falta de reformas, la represión y la ausencia de libertades pesan cada vez más en la evaluación internacional del futuro de la Isla.


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