CUBA
La Habana. PLC / El sábado amaneció en Cuba con la misma sensación que dejó el apagón nacional del viernes: un país exhausto, sin garantías mínimas de estabilidad y con una población que ya no espera explicaciones, solo sobrevivir al próximo colapso. La recuperación del Sistema Electroenergético Nacional avanzó con lentitud, dejando zonas enteras sin servicio durante horas y otras con interrupciones intermitentes que afectaron transporte, comercio, hospitales y la vida cotidiana.
La narrativa oficial del sábado se centró en la ONU y en los daños del embargo, cifrados por el canciller Bruno Rodríguez en más de 8.083 millones de dólares entre marzo de 2025 y febrero de 2026. Pero en la calle, el discurso no ilumina. La gente lidia con apagones que duran más que las explicaciones, con un transporte paralizado por falta de combustible y con una economía que ya no logra sostener ni la impresión de un periódico: Juventud Rebelde no tuvo edición impresa para el domingo, un síntoma claro de la precariedad logística que atraviesa el país.
El sábado también estuvo marcado por la tensión social acumulada. Barrios de La Habana y varias provincias reportaron cortes prolongados, algunos superiores a 24 horas, en un contexto donde la población ya ha vivido semanas con interrupciones de más de 35 horas. La frustración se expresa en quejas, cacerolazos aislados y un malestar que crece sin necesidad de convocatorias. El régimen mantiene su estrategia de vigilancia y contención, consciente de que cada apagón es un recordatorio del 11J y de la fragilidad del control político.
Cinco años después de aquel estallido, el país sigue atrapado en la misma ecuación: crisis energética, escasez, silencio oficial y una ciudadanía que resiste como puede. El sábado no fue un día excepcional; fue otro capítulo de una normalidad que ya nadie llama normal. Cuba vive en emergencia permanente, y cada apagón revela que el problema no es técnico, sino político. El régimen intenta administrar la oscuridad, pero la población sabe que la luz no volverá mientras no cambie el sistema que la apaga.
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