Pulsa «Intro» para saltar al contenido

Ucrania golpea de nuevo la retaguardia rusa con ataques simultáneos en Crimea, Lugansk y Stavropol

Ucrania sigue debilitando a Rusia y ataca infraestructuras en Crimea y en la región ocupada de Lugansk. Foto Facebook

Estocolmo. PLC / Ucrania lanzó otra serie de ataques nocturnos contra territorio controlado por Rusia, en una operación que confirma la estrategia de Kiev de llevar la guerra cada vez más lejos del frente y hacia los centros logísticos que sostienen la maquinaria militar del Kremlin. Según informes citados por Digi24 y News.ro, los ataques se dirigieron contra instalaciones energéticas y de infraestructura en la Crimea ocupada, en la región ocupada de Lugansk y en la región rusa de Stavropol, un punto especialmente sensible por encontrarse en territorio ruso reconocido internacionalmente.

Los canales de seguimiento que monitorean movimientos militares en la zona señalaron que los ataques forman parte de la campaña sostenida de Kiev para degradar activos militares y logísticos vinculados a la intervención bélica de Rusia. En las últimas semanas, Ucrania ha intensificado el uso de drones de largo alcance y misiles de precisión para golpear depósitos de combustible, estaciones eléctricas, centros de comunicaciones y nodos de transporte que alimentan el esfuerzo militar ruso en el frente oriental.

En Crimea, los impactos se concentraron en instalaciones energéticas que abastecen bases militares y centros de mando rusos. La península, ocupada desde 2014, se ha convertido en uno de los principales objetivos de la ofensiva ucraniana, que busca interrumpir la capacidad rusa de proyectar fuerza hacia el sur de Ucrania y el mar Negro. En Lugansk, los ataques se dirigieron contra infraestructura utilizada para el transporte de material bélico y combustible hacia las líneas de combate. La región, bajo control ruso desde los primeros meses de la invasión, es un corredor logístico clave para las operaciones del Kremlin.

El ataque contra Stavropol, en territorio ruso, es el elemento más significativo de esta nueva oleada. La región alberga instalaciones energéticas y centros industriales que, aunque no están directamente en el frente, forman parte de la red que sostiene la economía y la capacidad militar rusa. Golpear allí envía un mensaje claro: Ucrania está dispuesta a expandir el alcance de sus operaciones para presionar al Kremlin en su propia retaguardia.

Moscú, como es habitual, afirmó que la mayoría de los drones fueron interceptados y que los daños fueron mínimos. Sin embargo, las imágenes difundidas por canales locales y por residentes muestran incendios y actividad de emergencia en varias zonas afectadas. La narrativa oficial rusa intenta minimizar el impacto, pero la frecuencia y profundidad de los ataques ucranianos indican que la defensa aérea rusa enfrenta crecientes dificultades para contener la ofensiva.

La campaña de Kiev se produce en un momento en que Rusia intensifica sus ataques contra infraestructura civil ucraniana, especialmente energética, buscando paralizar la vida cotidiana y desgastar la resistencia del país. La respuesta ucraniana, más precisa y dirigida contra objetivos militares y logísticos, busca alterar el equilibrio estratégico y obligar a Moscú a redistribuir recursos para proteger su propio territorio.

Con esta nueva serie de ataques, Ucrania demuestra que su capacidad de proyectar fuerza en profundidad sigue creciendo, y que la guerra ya no se limita a las líneas del frente. El conflicto entra así en una fase donde la retaguardia rusa se convierte en un campo de batalla cada vez más activo, con implicaciones que podrían alterar el curso de la guerra en los próximos meses.


Descubre más desde Prensa Libre Cuba

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.