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Desaparecen 19 balseros cubanos, entre ellos siete menores, tras salir de Pinar del Río rumbo a México

La desaparición de estos 19 cubanos se suma a la larga lista de tragedias migratorias que marcan el éxodo nacional. Foto Mario Vallejo/Facebook.

La Habana. PLC | Diecinueve cubanos, incluidos siete menores de edad, cumplen ya una semana en paradero desconocido después de haber zarpado desde la costa de Pinar del Río el pasado 11 de agosto, alrededor de las dos de la tarde. Desde entonces no ha habido comunicación alguna con la embarcación, y los familiares —desesperados, exhaustos y sin respuestas— han lanzado llamados públicos para que cualquier autoridad o particular que haya visto la nave informe de inmediato.

Las imágenes difundidas por el comunicador Mario Vallejo, captadas por los propios balseros antes de perderse el contacto, muestran una embarcación precaria, sobrecargada y sin condiciones para enfrentar el mar abierto. La travesía, como tantas otras emprendidas por cubanos en los últimos años, se realizó sin garantías mínimas de seguridad y en medio de un clima de creciente desesperación migratoria.

Este lunes, Martí Noticias confirmó que la Secretaría de Marina de México, a través de la Guardia de Permanencia de la V Región Naval con sede en Isla Mujeres, no ha localizado la embarcación. Un oficial de la entidad explicó que todas las estaciones navales de búsqueda y rescate de la jurisdicción están alertadas y que las capitanías de puerto también tienen conocimiento del caso. Hasta ahora, sin embargo, no existe rastro alguno de la nave ni indicios de que haya sido auxiliada por guardacostas, pescadores o embarcaciones privadas.

La desaparición de estos 19 cubanos se suma a la larga lista de tragedias migratorias que marcan el éxodo nacional. Cada salida clandestina es un acto desesperado que expone a familias enteras —incluidos niños— a naufragios, desapariciones y muerte. La crisis económica, la falta de perspectivas y el deterioro de las condiciones de vida empujan a miles a lanzarse al mar en embarcaciones improvisadas, mientras el Estado cubano guarda silencio ante un fenómeno que crece sin freno.

Los familiares de los desaparecidos continúan pidiendo ayuda, aferrados a la posibilidad de que la embarcación haya sido rescatada y aún no se haya reportado. Pero cada hora que pasa sin noticias aumenta la angustia y reduce las probabilidades de un desenlace favorable. En Cuba, la tragedia de los balseros se ha convertido en una herida abierta que se repite con una frecuencia insoportable, y que revela la profundidad del colapso social que atraviesa el país.


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