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El boicot televisivo que sacude a Washington: todas las cadenas contra la Casa Blanca

Trump anunció el viernes, sin previo aviso, que los periodistas de esos medios quedaban excluidos de la Casa Blanca. Imagen generada por inteligencia artificial | PLC ©

Redacción Central

Washington. PLC | La crisis entre la Casa Blanca y los medios de comunicación dio un giro inesperado cuando Fox News, tradicionalmente cercana a Donald Trump, decidió sumarse al boicot televisivo iniciado por CNN, MS Now y Politico, cadenas que han sido expulsadas de la cobertura oficial del presidente. La decisión marca un hecho inédito: por primera vez en décadas, el grupo de prensa televisiva que acompaña al presidente de Estados Unidos en sus desplazamientos ha dejado de hacerlo de manera coordinada.

El conflicto comenzó cuando la Administración Trump retiró las acreditaciones de varios periodistas de CNN, MS Now y Politico. Según el Wall Street Journal, la medida se produjo después de que la asistente presidencial Natalie Harp mostrara al presidente videos de MS Now con críticas a su gestión. Al día siguiente, las credenciales de los reporteros afectados dejaron de funcionar y los guardias les retiraron el acceso. Desde entonces, los periodistas han tenido que transmitir sus reportajes desde la acera, fuera de las vallas que rodean la Casa Blanca.

La reacción del resto de las cadenas fue inmediata. El grupo de prensa televisiva, compuesto por CNN, ABC, CBS, NBC y Fox News, decidió suspender la cobertura móvil del presidente. Bryan Boughton, jefe de la oficina de Fox News en Washington y actual coordinador del grupo, explicó en un correo electrónico que la decisión se mantendrá mientras la Casa Blanca impida a CNN cumplir con su misión informativa. Las cinco cadenas emitieron luego un comunicado conjunto en el que afirmaron que ninguna administración debería limitar el acceso de un medio por desacuerdo con su cobertura y que la ciudadanía tiene derecho a recibir información veraz e independiente sobre su gobierno.

Para comprender la magnitud del boicot, conviene recordar cómo funciona el sistema de cobertura presidencial en Estados Unidos. Desde la época de Franklin D. Roosevelt existe un grupo de prensa que acompaña al presidente en todos sus desplazamientos. Se creó porque hay más periodistas interesados en cubrir la actividad presidencial que plazas disponibles. Por ello, los medios se turnan para seguir al mandatario y luego comparten citas y observaciones con los demás reporteros. El grupo incluye prensa escrita, radio, fotógrafos y un bloque específico de televisión. Este último es el que ha decidido paralizar su cobertura.

El impacto se notó de inmediato. El lunes, cuando Donald Trump iba a inaugurar la nueva pista de helicópteros de la Casa Blanca, no había equipo de sonido ni cámaras del grupo de televisión. El presidente habló durante varios minutos sin que se oyera nada. La imagen de un mandatario sin micrófono, sin cobertura y sin prensa televisiva acompañándolo se convirtió en símbolo de la tensión creciente entre el poder político y los medios.

CNN, MS Now y Politico presentaron además una demanda contra la Administración Trump, alegando que la expulsión viola la Primera Enmienda de la Constitución, que protege la libertad de prensa. El abogado de las empresas afirmó que la ley está de su lado y que esperan presentar sus argumentos ante el tribunal lo antes posible. Aunque la Casa Blanca tiene derecho a denegar acreditaciones, sentencias anteriores establecen que no puede retirar credenciales ya otorgadas si el motivo es únicamente el descontento con el contenido periodístico.

Mientras tanto, la Casa Blanca ha intentado contrarrestar el boicot promoviendo su propia aplicación, donde transmite en directo las actividades del Gobierno. En Truth Social, Trump aseguró que su decisión no es un ataque a la prensa libre, sino a lo que él denomina “noticias falsas”, que considera una amenaza para la seguridad nacional.

El boicot televisivo es masivo y sin precedentes. Por primera vez en casi un siglo, el sistema de cobertura presidencial se ha fracturado. Las cadenas han decidido que, si una de ellas es expulsada por razones políticas, ninguna acompañará al presidente. La imagen de los reporteros transmitiendo desde la acera, detrás de las vallas, resume el momento: un pulso abierto entre el poder y los medios, y una defensa colectiva del principio de que la información no puede depender del humor del gobernante.


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