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El acuerdo de gasóleo entre Trump y Putin: una maniobra que desestabiliza la guerra y sacude la política estadounidense

Trump celebró el pacto en su plataforma Truth Social, asegurando que los precios del diésel caerán “a un ritmo récord”. Sin embargo, los mercados no han reflejado aún esa tendencia. Imagen ilustrativa de dos fotos realistas generada por inteligencia artificial | © PLC

Redacción Central

Estocolmo. PLC | El acuerdo energético entre Estados Unidos y Rusia que autoriza la importación masiva de gasóleo ruso ha provocado una ola de críticas internacionales y ha abierto un debate profundo sobre las motivaciones políticas del presidente Donald Trump. La decisión, anunciada en medio de una escalada de precios del combustible y a pocas semanas de las elecciones de mitad de mandato, ha sido descrita por analistas como un movimiento desesperado para recuperar apoyo electoral en estados agrícolas clave, aun a costa de debilitar la presión internacional contra el Kremlin.

El pacto permite la entrada de hasta 4,8 millones de toneladas de diésel ruso en el mercado estadounidense y mundial, en lotes que incluyen más de 300.000 toneladas inmediatas, 500.000 en noviembre, un millón adicional poco después y hasta tres millones más condicionadas al estado de las refinerías rusas dañadas por ataques ucranianos. Para viabilizar la operación, el Departamento del Tesoro emitió la Licencia General 135 de la OFAC, que suspende temporalmente sanciones energéticas hasta el 7 de abril de 2027, en un momento en que el precio del diésel en Estados Unidos supera los 6 dólares por galón.

El giro ha sorprendido incluso a expertos en política estadounidense. Dag Blanck, catedrático de Estudios Norteamericanos en la Universidad de Uppsala, Suecia, señala que la medida rompe abruptamente el aislamiento económico impuesto a Rusia desde el inicio de la guerra en Ucrania. “Es difícil pensar que no tenga que ver con las elecciones de mitad de mandato”, afirma, recordando que los republicanos enfrentan un panorama complicado en la Cámara de Representantes y un deterioro en el Senado, mientras Trump registra índices de confianza inusualmente bajos.

En estados agrícolas del Medio Oeste, donde el diésel es esencial para la producción, las encuestas muestran una competencia más reñida de lo habitual. En Kansas, un estado que no ha elegido un senador demócrata en casi un siglo, el candidato Adam Hamilton aparece empatado con el republicano Roger Marshall. Para Blanck, el acuerdo sobre el gasóleo se interpreta en esos territorios como un intento de aliviar el costo del combustible y recuperar votantes rurales.

Trump celebró el pacto en su plataforma Truth Social, asegurando que los precios del diésel caerán “a un ritmo récord”. Sin embargo, los mercados no han reflejado aún esa tendencia. Robert Bergqvist, economista sénior de SEB, advierte que el impacto económico será limitado. “Es una visión extremadamente cortoplacista”, afirma. “No empezaría a modificar ninguna previsión sobre tipos de interés o inflación basándome en este acuerdo”. Para Bergqvist, el volumen autorizado no es significativo dentro del mercado energético global, y el riesgo mayor reside en las consecuencias geopolíticas: Rusia podrá vender combustible a precio de mercado y reforzar su capacidad de financiar la guerra.

La preocupación internacional es evidente. El presidente ucraniano Volodímir Zelenski calificó el acuerdo de “injusto”, advirtiendo que los ingresos adicionales prolongarán el conflicto. La alta representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores, Kaja Kallas, fue aún más directa: “Suspender las sanciones sobre el diésel ruso proporciona a Moscú más ingresos para librar la guerra. No es el momento de relajar la presión sobre Rusia”. Kallas recordó que en los últimos días los ataques rusos han provocado más de 80 muertes civiles y que Moscú ha intensificado sus acciones híbridas contra Europa y aliados de la OTAN.

Mientras Trump y Putin conversaban durante hora y media, delegaciones de Estados Unidos y Ucrania negociaban en Florida. Según fuentes citadas por medios europeos, existe preocupación en Washington por la posibilidad de que las fuerzas ucranianas continúen atacando infraestructura energética rusa, lo que podría afectar el acuerdo. Blanck advierte que Trump suele reaccionar en función de cómo los acontecimientos afectan sus intereses políticos. “Toda la experiencia demuestra que es él, siempre él, quien está por encima de todo”, afirma.

La crítica también ha llegado desde la comunidad cubanoamericana. El boxeador Yordenis Ugás, excampeón mundial wélter, acusó a Trump de financiar la maquinaria de guerra rusa y de ponerse “descaradamente del lado de Rusia”. Ugás recordó que el Congreso aprobó sanciones bipartidistas contra Moscú y cuestionó que el presidente las suspendiera para abaratar el combustible. Su denuncia se suma a una serie de críticas previas contra las políticas migratorias y económicas de la administración, marcadas por la deportación de su madre en 2025 y por redadas del ICE que él mismo presenció.

El acuerdo energético, lejos de ser un gesto técnico, se ha convertido en un símbolo de la tensión entre intereses electorales, estrategias geopolíticas y la presión internacional para frenar la guerra en Ucrania. Para analistas europeos, la maniobra debilita la credibilidad de Estados Unidos como aliado y abre una grieta en la política de sanciones que podría tener efectos duraderos en el conflicto.

La decisión de Trump, celebrada por algunos sectores agrícolas, ha sido recibida con alarma por economistas, diplomáticos y gobiernos aliados. La pregunta que muchos se hacen es si un alivio temporal en los precios del combustible justifica fortalecer a un régimen que continúa una guerra devastadora en Europa.


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