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Carne de cañón del Kremlin: la ruta oculta que lleva a miles de cubanos a la guerra en Ucrania

Grupo de soldados cubanos mostrando la bandera de Cuba en una ceremonia militar.

Por H. L. Guerra Estocolmo / Kiev

Cuando el joven cubano Yoel Martínez aterrizó en Moscú en 2023, creía haber firmado un contrato para trabajar en la construcción. Tres días después, su pasaporte había desaparecido, un uniforme militar le esperaba en una base de Riazán y un oficial ruso le explicaba —en un ruso incomprensible— que su nuevo destino era el frente de Zaporiyia. Su historia no es excepcional: forma parte de un fenómeno que, según estimaciones de inteligencia ucraniana y organizaciones de derechos humanos, ha convertido a Cuba en uno de los principales proveedores de combatientes extranjeros del ejército ruso.

Un reclutamiento masivo y silencioso

Las cifras varían, pero todas coinciden en la magnitud. El proyecto humanitario ucraniano Quiero Vivir ha identificado más de mil cubanos con nombre y pasaporte. La inteligencia militar ucraniana (HUR) eleva el número a entre 5.000 y 25.000 reclutados desde 2023. La Federación Internacional por los Derechos Humanos (FIDH) habla de hasta 20.000.

Si se confirman estas cifras, Cuba sería —después de Corea del Norte— el país que más hombres aporta a la maquinaria militar rusa.

El método: engaño, pobreza y redes de trata

Las redes de captación operan desde Moscú, La Habana y plataformas digitales. Reclutadores como Elena Shuvalova o Yelena Smírnova han sido señaladas por captar a miles de extranjeros para el ejército ruso.

El incentivo económico es brutal: 2.000 dólares mensuales, frente a un salario promedio en Cuba de 17 dólares. Para muchos, la decisión es una cuestión de supervivencia.

La vida en el frente: entrenamiento mínimo, muerte rápida

Los testimonios recogidos por organizaciones ucranianas son contundentes:

  • Entrenamiento de 1 a 3 semanas.
  • Envío directo a las zonas más peligrosas.
  • Uso sistemático como “tropas de asalto desechables”.
  • Una esperanza de vida de 140 a 150 días tras firmar el contrato.

“Prefiero 50 años de cárcel en Ucrania antes que volver a Cuba”, declaró un prisionero cubano capturado en Donetsk.

La posición del gobierno cubano

La Habana niega cualquier participación y asegura ser víctima de una red de trata. Sin embargo, investigaciones independientes señalan:emisión acelerada de pasaportes a reclutas; ausencia de controles migratorios y declaraciones de diplomáticos cubanos en Rusia aceptando la “participación legal” de cubanos en la “operación militar especial”.

Impacto diplomático: Ucrania rompe con La Habana

El escándalo ha tenido consecuencias inéditas. En 2025, Ucrania votó por primera vez en contra de la resolución cubana contra el embargo estadounidense en la ONU. El embajador ucraniano Andrii Melnyk justificó el voto por la “complicidad de Cuba con la agresión rusa”.

El enviado especial de Zelenski para América Latina, Ruslan Spirin, fue aún más directo:

“Cuba, siendo esclavos políticos de Rusia, está obligada a decir lo que Moscú le ordena.”

Una tragedia que crece en silencio

Mientras el Kremlin busca desesperadamente carne de canón, Cuba se ha convertido en un vivero de reclutas vulnerables. Para muchos jóvenes cubanos, la guerra en Ucrania no es una causa ideológica, sino la única vía para escapar de la pobreza extrema. Para Rusia, son carne de cañón barata. Para Ucrania, un enemigo inesperado.

Lo cierto es que, en las trincheras heladas del Donbás, cientos de cubanos están muriendo en una guerra que no es suya.


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