La Habana. PLC — La Habana Vieja, que durante décadas fue el corazón turístico de Cuba, atraviesa una escena inédita: calles casi desiertas, restaurantes sin clientes y hoteles que operan a medio gas o directamente cierran. Reuters documentó que, en una mañana completa, solo seis turistas caminaron por las zonas más emblemáticas del casco histórico. La cifra, mínima y simbólica, refleja el derrumbe de un sector que alguna vez sostuvo la economía nacional.
La crisis económica —apagones, inflación, escasez de combustible y alimentos— ha convertido a Cuba en un destino que muchos viajeros evitan. A ello se suma la retirada progresiva de cadenas hoteleras internacionales, que durante años aportaron infraestructura, prestigio y flujo constante de visitantes. Hoy, varias de esas marcas reducen operaciones o abandonan la isla, dejando edificios semivacíos y plantillas recortadas.
En las calles, los comerciantes hablan de un vacío que no recuerdan ni en los peores años del Período Especial. Los guías turísticos esperan sin éxito, los taxistas circulan sin rumbo y los museos abren sus puertas a salas vacías. La propaganda oficial insiste en la recuperación, pero la realidad cotidiana muestra un país que ha perdido su principal vitrina internacional.
El turismo, que fue la tabla de salvación económica del régimen, se ha convertido ahora en el espejo más claro de la crisis. Y mientras no cambien las condiciones estructurales, La Habana Vieja seguirá siendo una postal hermosa, pero cada vez más vacía.
Descubre más desde Prensa Libre Cuba
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.











Los comentarios están cerrados.