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DESTIERRO FORZADO

Luis Manuel Otero Alcántara. Foto Artists at risk connection

Por Pedro Valdés Madán

Estocolmo. PLC / Hace 155 años, en enero de 1871, tras ser encarcelado y condenado a trabajos forzados en las canteras de San Lázaro por sus ideas anticolonialistas y con apenas 17 años, José Julián Martí Pérez fue desterrado de Cuba.

Al parecer, el destierro es también el destino inmediato que la tiranía Castro-comunista le tiene asignado al activista opositor cubano Luis Manuel Otero Alcántara.

No hay nada nuevo bajo el sol.

Las tiranías destruyen a sus oponentes o los desaparecen.

En la ex URSS, siguiendo los métodos del Zarismo, durante el mandato de Lenin y Stalin a los disidentes y opositores políticos los enviaban a los campos de exterminio en Siberia(GULAG), algo que fue descrito al detalle por Alexander Solshenitsin, premio Nobel de Literatura.

A partir de los años 50, en la época del tímido deshielo post-stalinista que impulsó Nikita Krushev, a los disidentes los encerraban en hospitales psiquiátricos, donde se les aplicaba el axioma leninista de que “Socialismo es Poder Soviético más la electrificación de la URSS”.

El tratamiento personalizado en esos numerosos pabellones psiquiátricos del bastión del Socialismo Real, la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, era una innovación científica del lema leninista: a los disidentes les aplicaban la electrificación pulsante en forma de electroshocks semanales, que los convertía en masa cárnica andante, pero no pensante.

Para la nomenclatura partidista del Kremlin estaba claro que alguien que no apoyara ciegamente el bello y enternecedor sistema socialista, que estaba destinado a ser el luminoso futuro de todo el planeta y después del Universo, estaba simplemente demente, y padecía de agudo deterioro cognitivo, enajenación mental, psicosis o simplemente, locura.

Existen testimonio de pacientes que soltaron restos de masa encefálica licuada por las narices, como efecto colateral del violento choque de protones y electrones sus cabecitas.

Llegada la década de 1970, la dirección de la URSS empezó a comercializar el destierro de los disidentes, algo que, junto al resto de los métodos mencionados aquí, también se copió al pie de la letra por Castrismo-totalitario.

El método consiste en tener siempre un número determinado de rehenes-disidentes presos y ofrecerlos a algún presidente extranjero, a cambio de ayuda económica, prorrogar deudas que nunca se pagarán, o apoyo a la tiranía en alguna votación de la ONU.

En el actual periodo de declive total y colapso del experimento del Socialismo Real en Cuba, cuando ya ningún gobierno extranjero está interesado en candonguear con los cubiches disidentes, y fusilar traería excesivo e indeseable ruido mediático, la orden del Partido Único es expulsar a todos los incómodos del país.

En la Cuba oscura y encangrejada actual, se destierra a quien se atreve a enfrentarse a la realidad impuesta. El resto se puede quedar, se les permite incluso protestar a discreción, porque “coño, aquello ya no hay quien lo aguante”, pero después tienen que estar dispuestos a participar en actos de reafirmación revolucionaria, o salir a marchar a la Plaza, cuando el Partido Único lo ordena.


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