Pulsa «Intro» para saltar al contenido

El control de EE. UU. sobre el petróleo venezolano pone en peligro un préstamo de miles de millones a China

Durante años, Pekín financió al Estado venezolano mediante créditos respaldados por envíos de crudo. Foto medios sociales del Secretario de Energía de EE.UU. Chris Wright junto a Delcy Rodríguez durante la firma de acuerdos petroleros en Caracas

Estocolmo. PLC | El acuerdo que otorga a Estados Unidos el control mayoritario de más de 65 000 millones de barriles de las reservas probadas de Venezuela ha abierto un nuevo frente geopolítico que trasciende la relación bilateral entre Washington y Caracas. Según Bloomberg, la operación —calificada por la Casa Blanca como “el mayor acuerdo petrolero de la historia”— amenaza directamente la estructura de los préstamos petroleros que China ha concedido a Venezuela durante más de una década.

Durante años, Pekín financió al Estado venezolano mediante créditos respaldados por envíos de crudo. Aunque la cifra exacta de la deuda no es pública, Bloomberg señala que solo en 2025 los préstamos ascendieron a unos 10 000 millones de dólares, aún pendientes de pago mediante petróleo comprometido. La entrada de Estados Unidos en los yacimientos estratégicos —17 campos con concesiones de hasta 100 años, según la ficha informativa del acuerdo— altera ese flujo y coloca a China en una posición de vulnerabilidad: si Washington controla la producción y la exportación, los envíos destinados a amortizar la deuda china podrían verse reducidos, retrasados o renegociados.

El pacto, negociado por el secretario de Estado Marco Rubio y el secretario de Defensa Pete Hegseth, concede a la Oficina de Capital Estratégico de EE. UU. una participación del 35% en la empresa matriz que gestionará los yacimientos. La Casa Blanca afirma que el acuerdo permitirá reponer la Reserva Estratégica de Petróleo estadounidense, fortalecer las cadenas de suministro energéticas y desplazar la influencia rusa y china en el sector petrolero venezolano.

Para China, el riesgo es doble. Por un lado, la pérdida de acceso preferente al petróleo venezolano compromete la recuperación de miles de millones en créditos. Por otro, el movimiento estadounidense se inscribe en la competencia global por materias primas estratégicas, donde Venezuela —el país con mayores reservas probadas del mundo— es un activo crítico. Bloomberg advierte que este escenario podría convertirse en un nuevo foco de tensión entre las dos potencias, aunque hasta ahora la reacción china ha sido moderada y se desconoce si el tema será abordado durante la visita de Xi Jinping a Washington prevista para finales de septiembre.

El acuerdo petrolero también ha generado inquietud dentro de Venezuela. La presidenta interina, Delcy Rodríguez, sostiene que el pacto permitirá ingresos superiores a 209 000 millones de dólares en 25 años y que cada barril producido aportará 19 dólares directos al país. Sin embargo, la oposición venezolana y diversos analistas han advertido que la cesión de control a Estados Unidos revive temores de colonialismo energético y compromete la soberanía sobre recursos estratégicos.

En este contexto, China observa cómo un socio histórico se reconfigura bajo la influencia de Washington, mientras sus propios intereses financieros quedan expuestos. El petróleo venezolano, convertido ahora en pieza central de la estrategia energética estadounidense, se transforma también en un potencial detonante de fricción entre las dos mayores potencias del mundo.


Descubre más desde Prensa Libre Cuba

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Sé el primero en comentar

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *