CUBA-SOCIEDAD
Por Frak Abel
La Habana. PLC | La señal televisiva no llega, la conexión a internet es un verdadero tormento y la mayor parte del tiempo sus habitantes no tienen corriente. Por si fuera poco, sus habitantes solo tienen derechos a 6 giga bites mensuales de datos móviles y la censura allí no pasa de moda. Cuba, esa, pequeña isla del Caribe ha sido por más de sesenta años el paraíso de quienes quieren silenciar el sufrimiento de un pueblo.
La cultura tiene que responder a los intereses del gobierno las obras de teatro, las literarias y cinematográficas que se excedan en la crítica son censuradas y automáticamente sus autores pasan a engrosar la lista negra de la Seguridad de Estado. En un país cuya capital llegó a tener casi 200 cines hoy apenas funcionan unos pocos, en La Habana por ejemplo si acaso llegan a la decena. Mientras los edificios que deben narrar la historia están hoy su mayoría semidestruidos o derrumbados
Por supuesto hablar sobre estos temas significa ser excomulgado como cubano y catalogado de traidor. En el país del silencio hay que aplaudir y gritar consignas al compás de los gobernantes. Ayer proponer privatizaciones en Cuba era un acto de traición, hoy el gobierno privatiza y nadie puede protestar, hoy el dólar es bueno y mañana es malo, como lo fue hace unos años atrás, hoy eres ruso, mañana venezolano y pasado mañana chino vietnamita o mexicano. Todo depende de los vientos que soplen.
En el país del silencio las noches son más oscuras de lo habitual y los días más silenciosos. Sus habitantes pueden pasar 23 horas diarias sin servicio eléctrico, por lo que escuchar música también puede ser un lujo. Como es lógico los centros culturales permanecen la mayor parte del tiempo cerrado, además. ¿A dónde ir? Si no hay ómnibus. El deporte tampoco es una opción, los implementos deportivos son caros, casi impagables. Además el evento más importante del país se celebra a estadios vacíos, los juegos se disputan a las 10:00 am o a las 2:00 pm, horarios en los que la mayoría de ellas personas están trabajando por tanto las gradas también se ven obligadas a hacer silencio aunque el juego se

La Habana. Periodista independiente, integrante del equipo editorial de Prensa Libre Cuba.
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