Por Pedro Valdés Madam.
ESPECIAL PCL. El 24 de febrero de 2022 el Ejército de la Federación Rusa comenzó la invasión de Ucrania. Según los planes del Estado Mayor, Kiev debía ser tomado en tres días y el resto de Ucrania en un par de semanas.
Los servicios secretos rusos habían implementado una amplia red de agentes en territorio ucraniano, que reportaban que una vez tomada la capital, la mayoría del pueblo ucraniano recibiría como libertadores a las tropas rusas, agasajándolas con el tradicional ritual del pan y la sal de bienvenida.
Vladimir Putin había hecho un cálculo geopolítico según el cual, Europa, que dependía por completo del petróleo y el gas ruso, aceptaría sin mayores consecuencias la nueva realidad política de que Rusia reescribía las fronteras europeas, y comenzaba a reconstruir el imperio que se desintegró al desaparecer la Unión Soviética.
La invasión comenzó en febrero y el 20 de diciembre de 2022 se celebraría centenario de la fundación de la Unión Soviética con la recuperación de Ucrania como parte del Imperio Ruso.
La causa real de la invasión, sin embargo, no fue solo la nostalgia descontrolada del ex sicario de la KGB.
Existe un fundamento histórico que determina la obsesión putineska de poseer el territorio vecino: Ucrania independiente y soberana tendrá todas las condiciones para convertirse en una nueva potencia regional, Rusia sin Ucrania no volverá nunca a ser un gran Imperio y quedará relegada a menguante fuente de hidrocarburos bajo la tutela de China.
Ucrania, por su posición geográfica, sus recursos naturales, agrícolas y su potencial humano fue el corazón industrial, agrícola y tecnológico más importante del Imperio Ruso y de la Unión Soviética, albergando además cerca del 30-45% de su industria armamentística y militar.
Ucrania representó el núcleo central de la producción de carbón, acero, motores aeroespaciales, construcción naval y cibernética de todo el bloque soviético.
El poderío de Ucrania dentro de la Unión Soviética se dividía en áreas estratégicas clave:
Industria Pesada y Minería: La región del Dombás (Donetsk y Lugansk) y la cuenca del Dniéper eran los motores siderúrgicos y carboníferos de la URSS. Ucrania producía más del 50% del carbón y del acero soviético, liderando la producción de metal en Europa.
Sector Aeroespacial y de Defensa: Ucrania era el “Silicon Valley” de la industria militar y aeroespacial soviética. Destacaban gigantes como la oficina de diseño Yuzhnoye y la fábrica Yuzhmash (en Dnipró), creadoras de los principales misiles balísticos intercontinentales (como el temido Satan) y cohetes espaciales de la URSS.
Construcción Naval: Los astilleros del Mar Negro, principalmente en la ciudad de Mykolaiv, construían la práctica totalidad de los grandes buques de guerra de la Flota Soviética, incluyendo los únicos portaaviones de la era soviética.
Aviación: La oficina Antonov (con sede en Kiev) dominaba el diseño y la fabricación de los aviones de carga más grandes del mundo, vitales para la logística militar y civil soviética.
Científica y Tecnológica: Ucrania fue pionera en la investigación cibernética en la URSS. El Instituto de Cibermetría de la Academia de Ciencias de la RSS de Ucrania, liderado por el académico Víktor Glushkov, desarrolló proyectos visionarios como OGAS, un intento de crear una red informática para toda la economía soviética.
Gran parte de esta infraestructura estatal fue absorbida y administrada en la era moderna a través del conglomerado estatal Ukroboronprom, manteniendo especializaciones heredadas de la época soviética.
La invasión rusa en Ucrania continúa, pero ha fracasado.
Al indiscutible valor del pueblo ucraniano enfrentando al invasor en el campo de batalla se suma la capacidad histórica ucraniana de desarrollar nuevos avances tecnológicos, que ha llevado la guerra a miles de kilómetros dentro de Rusia.
El ingenio tecnológico ucraniano diseña y pone sobre el terreno de inmediato nuevos drones y cohetes balísticos que se renuevan continuamente, por lo que la respuesta rusa tarda y está desfasada.
Bajo las bombas y misiles, y el constante espionaje satelital y sobre el terreno que emplea Rusia, Ucrania ha creado sistema diversificado de empresas jóvenes y ligeras e innovadoras, donde la cadena que va de la mesa de diseño, las pruebas del primer prototipo en el frente de batalla y el retorno a los talleres secretos para realizar las correcciones pertinentes antes de empezar la producción en serie, dura a veces tan sólo unos días.
Esa dinámica productiva es impensable e imposible la burocrática Unión Europea e incluso en las líneas de producción del complejo militar industrial de EEUU.
Vladimir Putin sabe conoce el verdadero valor y potencial de Ucrania, y por eso realizó el intento criminal de avasallar y dominar a Ucrania.
El resultado es catastrófico para Rusia y las consecuencias de la barbarie desatada durará decenios, nadie lo dude.
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