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La Habana en penumbra: la crisis total de Cuba según la prensa internacional especializada en turismo

Cuba entra así en una fase crítica, donde cada apagón, cada hotel cerrado y cada vuelo suspendido se convierte en un síntoma de un sistema que ha perdido capacidad de respuesta. La cobertura internacional no deja lugar a dudas: la crisis ya no es un episodio, sino un estado permanente. Foto © PLC

CUBA-TURISMO

Estocolmo. PLC | La cobertura internacional de las últimas horas dibuja un país que se desliza hacia una crisis estructural sin precedentes. La economía cubana, ya debilitada por años de estancamiento, enfrenta ahora un colapso simultáneo del turismo, el consumo interno y la infraestructura energética. Los reportes de medios extranjeros coinciden en un diagnóstico: Cuba atraviesa una fase de deterioro acelerado que afecta cada aspecto de la vida cotidiana y que compromete la viabilidad del modelo económico vigente.

El turismo, históricamente uno de los pilares de ingreso en divisas, se encuentra en caída libre. Según The Tico Times, Cuba recibió solo 328.608 turistas entre enero y abril de 2026, una caída del 55,8% respecto al año anterior, mientras que el primer semestre cerró con 387.591 visitantes, un desplome del 60,7% según The Rio Times. La retirada de grandes cadenas hoteleras como Meliá, Iberostar y Blue Diamond, sumada a la suspensión de vuelos por parte de Air Canada, Rossiya, Sunwing y WestJet, ha dejado zonas turísticas enteras prácticamente vacías. En Cayo Santa María, el cierre de hoteles vinculados al conglomerado militar GAESA dejó a más de 7.000 trabajadores sin empleo regular . La crisis energética agrava el panorama: la escasez de combustible obliga a las aerolíneas a realizar escalas técnicas fuera de Cuba, encareciendo los vuelos y reduciendo aún más la demanda.

La situación energética es descrita como un colapso total. The Rio Times reporta que Cuba sufrió dos apagones nacionales consecutivos el 2 y 3 de agosto, mientras que los cortes de 24 horas se han vuelto habituales en varias provincias. La caída del suministro de petróleo desde Venezuela y México, tras nuevas presiones de Washington, ha dejado a las termoeléctricas sin combustible suficiente. The Traveler confirma que la isla produce solo una fracción de sus necesidades energéticas y depende de importaciones cada vez más escasas. Los apagones prolongados afectan servicios básicos como el bombeo de agua, la refrigeración de alimentos y el transporte público, erosionando las condiciones mínimas para sostener la actividad turística y la vida urbana .

En este contexto, el consumo interno también se desploma. La prensa internacional describe mercados desabastecidos, precios en alza y una población que enfrenta dificultades crecientes para acceder a alimentos, medicinas y transporte. La crisis económica se profundiza con nuevas sanciones estadounidenses: el 6 de agosto, Washington sancionó a cinco entidades cubanas y ocho individuos vinculados a la estructura militar del país, endureciendo aún más el acceso a divisas y combustible. El senador Marco Rubio declaró que la presión continuará “indefinidamente”, lo que anticipa un escenario de mayor aislamiento para La Habana .

La imagen de la capital cubana es especialmente dramática. Un reportaje reciente de The Japan Times—citado ampliamente en medios regionales— describe una ciudad paralizada por los apagones, con calles vacías, comercios cerrados y una sensación generalizada de incertidumbre social. La falta de electricidad durante horas o días consecutivos ha convertido la vida cotidiana en una lucha constante por conservar alimentos, acceder a agua y desplazarse. La crisis energética, combinada con la caída del turismo y la inflación, ha dejado a La Habana en un estado de semiparálisis que simboliza el deterioro nacional.

La prensa internacional especializada coincide en que la crisis cubana ya no es cíclica, sino estructural. La economía se contrae, el turismo se derrumba, la infraestructura colapsa y la población enfrenta un deterioro acelerado de sus condiciones de vida. En medio de este panorama, el Gobierno cubano insiste en que la situación es producto de las sanciones externas, mientras organismos internacionales y analistas señalan décadas de mala gestión, dependencia extrema del sector estatal y falta de reformas profundas.


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