CUBA-VIOLENCIA SEXUAL
La Habana. PLC | Las cifras recién publicadas por el Observatorio de Cuba sobre Igualdad de Género (OCIG), adscrito a la Oficina Nacional de Estadística e Información, recogidas por Alas Tensas, confirman una realidad alarmante: Las Tunas es hoy uno de los territorios más peligrosos de Cuba para las mujeres. La provincia cerró 2025 con una tasa de violencia sexual de 7,57 casos por cada 100 000 mujeres de 15 años o más, un registro que supera en un 81% el promedio nacional de 4,19 y la coloca entre las tres provincias con mayor incidencia del país, solo por detrás de Pinar del Río y Camagüey.
Los datos oficiales muestran que en Las Tunas se judicializaron 15 casos de violencia sexual y otros 10 de abuso, acoso o ultraje durante 2025. Aunque en términos absolutos La Habana, Pinar del Río y Camagüey registraron más víctimas, el ajuste proporcional revela que el riesgo para las mujeres tuneras es significativamente mayor. La provincia también exhibe tasas superiores a la media nacional en los indicadores más letales: femicidios y muertes causadas por parejas o exparejas, ambos con 1,51 por cada 100 000 mujeres, frente a los 1,19 y 0,94 del país, respectivamente.
La evolución de los últimos tres años confirma que no se trata de un fenómeno aislado ni coyuntural. La tasa de violencia sexual en Las Tunas pasó de 9,60 en 2023 a 10,85 en 2024, y aunque descendió a 7,57 en 2025, sigue muy por encima del promedio nacional. En el caso de las muertes por pareja o expareja, la tendencia es aún más preocupante: mientras el promedio nacional bajó en 2025, Las Tunas experimentó un repunte significativo.
Los especialistas señalan factores estructurales que podrían influir en esta vulnerabilidad. El 34,1% de la población tunera vive en zonas rurales —frente al 25,3% nacional— donde el aislamiento, la debilidad de las redes de apoyo y la menor presencia institucional incrementan el riesgo y dificultan la denuncia. Aunque estas interpretaciones no establecen causalidad directa, sí apuntan a condiciones que agravan la exposición de las mujeres a la violencia.
El mapa nacional revela un patrón desigual: cinco provincias —La Habana, Pinar del Río, Camagüey, Las Tunas y Holguín— concentran el 63% de las víctimas judicializadas del país. Pero la proporcionalidad cambia el orden: territorios menos poblados como Pinar del Río y Las Tunas muestran tasas más elevadas que la capital, pese a registrar menos casos absolutos.
La estadística oficial, sin embargo, solo recoge los casos que llegan a los tribunales. Los observatorios independientes y organizaciones feministas advierten que la violencia sexual en Cuba está profundamente subregistrada debido al miedo a denunciar, la revictimización institucional y la falta de mecanismos de protección efectivos. En ese contexto, los datos de Las Tunas no solo revelan una crisis local, sino también la incapacidad del Estado para garantizar seguridad y justicia a las mujeres en los territorios más vulnerables. Las Tunas emerge así como un termómetro de la violencia de género en Cuba: un territorio donde las mujeres viven en riesgo permanente y donde la respuesta institucional, aunque
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