VENEZUELA-ESTADOS UNIDOS
Redacción Central
Nueva York. PLC | La reunión entre la presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, y el presidente estadounidense, Donald Trump, celebrada en el hotel Lotte New York Palace en Nueva York, ha sido presentada por ambos gobiernos como un hito diplomático. Sin embargo, el encuentro estuvo acompañado por protestas en las calles y por una nueva crisis política: los tres intentos frustrados de María Corina Machado por regresar a Venezuela, que ya suman al menos siete en los últimos meses. La simultaneidad de estos hechos revela la profunda fractura entre la narrativa oficial del acercamiento bilateral y la realidad política venezolana.
Rodríguez calificó la reunión como “histórica” y aseguró que conversó con Trump sobre cooperación estratégica en energía, minería y seguridad, así como sobre el fortalecimiento de la relación bilateral. La cita, celebrada a puerta cerrada y sin acceso a la prensa, contó con la presencia del secretario de Estado Marco Rubio, el secretario del Tesoro Scott Bessent, la jefa de gabinete Susie Wiles y el asesor Stephen Miller. Según Rodríguez, el apoyo estadounidense durante la emergencia causada por los terremotos del 24 de junio y la reinserción de Venezuela en espacios multilaterales fueron temas centrales del diálogo.

Mientras tanto, a pocas cuadras del hotel, manifestantes venezolanos y latinoamericanos protestaban contra el acuerdo petrolero que permitiría a Estados Unidos acceder a una quinta parte de las reservas de crudo venezolanas. La frase de Trump ante la Asamblea General —“al vencedor pertenecen los despojos”— se convirtió en consigna de los manifestantes, que denunciaron que el acercamiento entre Washington y Caracas responde más a intereses energéticos que a un compromiso con la transición democrática.

En paralelo, el equipo de María Corina Machado denunció que la líder opositora intentó regresar a Venezuela tres veces en las últimas horas, todas sin éxito. Según su asesor Pedro Urruchurtu, los intentos por vía aérea y marítima se suman a siete esfuerzos fallidos desde que Machado salió clandestinamente del país hace nueve meses para evitar ser detenida y posteriormente viajó a Oslo para recibir el Nobel de la Paz. Medios como ABC y NTN24 confirmaron que los bloqueos incluyen cancelaciones de vuelo, restricciones de viaje y fallos mecánicos, aunque no se han precisado los responsables directos.
El veto a su regreso coincide con la reunión Rodríguez‑Trump. Según Vozpópuli, el Gobierno venezolano cerró el espacio aéreo comercial para impedir que Machado regresara desde Panamá, incluso después del devastador doble terremoto del 24 de junio, cuando planeaba volver para asistir a las víctimas. Su equipo afirma que permanece varada en Panamá sin poder salir.
La Plataforma Unitaria Democrática exigió que se respete el derecho constitucional de Machado a entrar en Venezuela, recordando que el retorno seguro de exiliados y perseguidos políticos es condición indispensable para la recuperación democrática. El partido Voluntad Popular reiteró que las autoridades interinas deben garantizar su regreso sin amenazas ni restricciones arbitrarias.
El contraste es evidente: mientras Rodríguez y Trump celebran una “nueva etapa” de diálogo y cooperación, la principal líder opositora del país sigue impedida de regresar a su territorio. La diplomacia avanza en Nueva York, pero la crisis política venezolana continúa sin resolverse. Las protestas en Manhattan y el bloqueo a Machado exponen las tensiones que acompañan este inesperado acercamiento entre Caracas y Washington, y plantean preguntas sobre el verdadero alcance del giro geopolítico que ambos gobiernos intentan consolidar.
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