CUBA-CENTENARIO FIDEL CASTRO
La Habana. PLC | Raúl Castro, de 95 años, reapareció este jueves en La Habana después de meses sin mostrarse en público. Lo hizo en el Teatro Karl Marx, convertido por el régimen en escenario central de los homenajes por el centenario de Fidel Castro. A su lado estuvo Delia Soto del Valle, la viuda del Fidel Castro, cuya presencia busca reforzar la imagen de continuidad familiar y simbólica en un momento en que el país atraviesa una crisis sin precedentes.
La ceremonia reunió a la cúpula del poder: Miguel Díaz-Canel, Manuel Marrero, Esteban Lazo, altos mandos militares y los cuadros históricos que aún sobreviven. El acto, cuidadosamente coreografiado, se presentó como una celebración de la “vigencia del pensamiento de Fidel”, pero en realidad funcionó como un ritual interno de reafirmación para un liderazgo debilitado, desconectado de la realidad social y cada vez más aislado internacionalmente.
Mientras en el Teatro Karl Marx se sucedían discursos, ovaciones y consignas, la Cuba real seguía en apagón. Barrios enteros de La Habana y Santiago acumulaban más de 24 horas sin electricidad. La escasez de agua, alimentos y transporte marcaba la vida cotidiana de millones de cubanos que no tienen tiempo ni energía para celebraciones oficiales. La distancia entre la solemnidad del acto y la precariedad del país fue, una vez más, abismal.
La presencia de Raúl Castro, frágil y visiblemente envejecido, buscó transmitir continuidad en medio de la crisis. Pero su aparición también subrayó la paradoja central del momento: el régimen celebra a sus fundadores mientras el modelo que ellos construyeron se desmorona.
El Teatro Karl Marx, con su arquitectura monumental y su historia de actos partidistas, volvió a ser el escenario de una élite que se celebra a sí misma. Afuera, la Cuba que no fue invitada al homenaje enfrenta apagones, colapso económico, protestas y un deterioro social que ninguna ceremonia puede ocultar. La reaparición de Raúl Castro no cambia el rumbo del país; solo confirma que el poder sigue mirando hacia el pasado mientras la nación exige un futuro que no llega.
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