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Trump sacude la cumbre de Ankara con insultos, exigencias y un cierre inesperadamente cordial

La declaración final de Ankara reafirmó el compromiso con el artículo 5 y la defensa colectiva, en un momento en que crecen las dudas sobre la implicación de Estados Unidos en la seguridad europea. Foto Facebook

Ankara. PLC / La cumbre de la OTAN en Ankara dejó una imagen ya conocida en la política transatlántica: Donald Trump llegó enfadado, criticó a los aliados con dureza, tensó el ambiente y, al final, proclamó que todo había sido “magnífico” y que en la sala reinó “mucho amor”. El patrón, repetido desde su regreso a la Casa Blanca, ya no sorprende a los jefes de Estado europeos, que parecen haber aprendido a navegar entre sus estallidos públicos y su tono más conciliador en las reuniones a puerta cerrada.

Trump abrió la cumbre con una ofensiva verbal contra varios socios europeos por lo que considera una falta de apoyo en la guerra contra Irán. Arremetió contra Alemania, Francia y Reino Unido, y cargó especialmente contra España, a la que calificó de “causa perdida” y “mala gente” por negarse a permitir el uso de bases militares para operaciones estadounidenses. También retomó su ambición sobre Groenlandia, insistiendo en que la isla “debería ser controlada por EE. UU., no por Dinamarca”, lo que provocó una respuesta inmediata de la primera ministra danesa, Mette Frederiksen, recordando que “Groenlandia no está en venta”.

En paralelo, la OTAN exhibió contratos de armamento por más de 50.000 millones de dólares para demostrar a Washington que Europa está cumpliendo con el aumento del gasto en defensa. Entre ellos, la compra de diez aviones Global Eye de Saab y un nuevo A330 MRTT para la flota aliada. El secretario general, Mark Rutte, subrayó que los europeos “han cumplido sus promesas” y que la Alianza es “más fuerte que nunca con Trump”, minimizando las críticas del presidente estadounidense y defendiendo que incluso los países con presupuestos más bajos —como España— están haciendo esfuerzos significativos.

Pese a los insultos y reproches ante la prensa, varias fuentes confirmaron que Trump adoptó un tono mucho más templado dentro de la sala. No mencionó Groenlandia frente a los líderes, evitó repetir las descalificaciones y se mostró dispuesto a hablar de cooperación militar y comercio. En su rueda de prensa final, aseguró que la reunión fue “un éxito”, elogió a sus socios como “gente inteligentísima” y afirmó que hubo “mucha unidad” entre los 32 miembros de la Alianza.

La declaración final de Ankara reafirmó el compromiso con el artículo 5 y la defensa colectiva, en un momento en que crecen las dudas sobre la implicación de Estados Unidos en la seguridad europea. Los líderes también destacaron la amenaza a largo plazo que representa Rusia y la necesidad de mantener la cohesión interna frente a un entorno geopolítico cada vez más volátil.


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