PLC /Washington
Cuando el director de la CIA, John Ratcliffe, viajó a La Habana la semana pasada para una inusual reunión con altos funcionarios cubanos, no lo hizo solo. Según varias personas familiarizadas con el encuentro citadas por CBS News, Ratcliffe llevó consigo a uno de los operadores implicados en la misión estadounidense que capturó al entonces líder venezolano Nicolás Maduro a principios de este año.
La presencia del paramilitar —cuya identidad no ha sido revelada por motivos de seguridad— llamó la atención de las fuentes consultadas, dado que Venezuela y Cuba mantenían una estrecha alianza antes de la detención de Maduro. El gobierno cubano ha afirmado públicamente que 32 militares y policías de la isla murieron durante la operación de enero para extraer al mandatario venezolano.
De acuerdo con esas mismas fuentes, Ratcliffe insistió en presentar al operador ante los funcionarios cubanos como “el hombre que mató a su gente en Venezuela”, un gesto que algunos interpretan como un mensaje deliberado en medio de un clima de creciente presión sobre La Habana.
La CIA declinó hacer comentarios.
Un viaje en medio de tensiones crecientes
La visita de Ratcliffe se produjo tras meses de medidas coercitivas dirigidas a Cuba.
El secretario de Estado, Marco Rubio, ha reiterado que Cuba debe emprender reformas económicas y políticas profundas, mientras que el presidente Donald Trump ha propuesto lo que describió como una “toma amistosa” de la isla, una formulación que ha generado inquietud en círculos diplomáticos y que rompe con décadas de cautela en la política de Washington hacia Cuba desde la llegada del movimiento comunista al poder en 1959.
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