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TIEMPOS DIFÍCILES

Dos diferentes épocas de China. Imagen generada PLC/IA

Por Pedro Valdés Madam

Estocolmo. Debate PLC — Las señales inequívocas son de intento de cambio radical del Orden Mundial, para peor.

La legalidad, como base de las relaciones internacionales, se minimiza y pierde vigencia.

El Estado de Derecho es suplantado por decisiones basadas en puntuales y confusos argumentos circunstanciales.

Los extremistas son siempre un espejo de sus opositores, adversarios y enemigos, y se victimizan, argumentando por igual injusticias históricas, traiciones y engaños, como argumento que valide que, destruir y romper, es más valedero que negociar sobre la base del respeto.

Se hace un uso parcial e ilegítimo de la verdad histórica comprobable, con el insano interés de asumirse como víctima agraviada. 

Un poco de historia:

Hace solo 55 años, en 1971,  China era una nación rural, cerrada y empobrecida por los efectos de la economía planificada estatal comunista.

La sociedad china malvivía entonces bajo los efectos de la caótica Revolución Cultural, con Mao Zedong en el poder.

El rol de China en la economía mundial era relativamente intrascendente, pues ese país exportaba hace medio siglo solo algunas materias primas, como carbón, petróleo crudo, arroz, te, seda, textiles y artesanía rudimentaria.

Que sucedió entonces?

Por qué se ha llegado al estado actual?

Quien lo promovió y financió?

Quien ha convertido a China en la colosal potencia que es hoy?

Los políticos y empresarios que tocaron a las puertas de China y que invirtieron en ese país durante los últimos 55 años, sabían desde el primer momento que la legislación de ese país comunista posibilitaba que se violara a todos los niveles los derechos de los trabajadores, debido a los sueldos miserables que recibían, pero eso, al mismo tiempo, proporcionaba enormes plusvalías.

Se conocía, también desde el primer momento, que esa legislación permitía que se falsificara, imitara o copiaran productos y servicios, que se burlara la propiedad intelectual e industrial y los derechos de los creadores a todos los niveles.

Ha sido un tiempo de mercaderes.

A todo lo ilegal y corrupto de la realidad china se hizo ojos ciegos y oídos sordos. Lo único importante, por más de 55 años, fue el beneficio mercantil y la plusvalía inmediata.

El origen indiscutible de la situación actual en lo que respecta a China, es que el interés de los mercaderes por ganar capital de forma inmoral, prevaleció sobre los valores morales.

Esa corrupta realidad fue promovida e impuesta desde los más altos niveles de la élite política y empresarial.

China se convirtió en la factoría mundial que proporcionaba todo y para todos, a insuperables bajos precios.

“Made in China” eran y aún son, los productos y servicios que llevamos de la cabeza a los pies, y que usamos en todo nuestro entorno laboral y en nuestros hogares.

La dura realidad es que  los chinos han trabajado extremadamente duro, mientras el resto del “planeta desarrollado”, en una mezcla de tonto e irreal complejo de superioridad con matices de racismo, nos relajamos y pretendimos que siempre fuera así.

Eso es puro autoengaño y toca la hora de asumir realidades y costos.

La dura realidad es que los tiempos fáciles crean sociedades débiles, y las sociedades débiles están condenadas a enfrentar tiempos difíciles y desafíos colosales.

Ante esa disyuntiva existen varias alternativas.

La alternativa en curso, condenada al fracaso, es victimizarse, llenarse resentimiento y arrogancia, destrozando las imperfectas relaciones entre  aliados históricos.

Quien crea que el ímpetu de un empresario minado de sombras y perversos fantasmas en su pasado personal, que puja y despoja, miente y se desmiente, o dice y se desdice …es la Solución …se equivoca!

Surgirá, desde el caos, la voz de quien una, para bien y con respeto.

Surgirá un Estadista.

Un Estadista que no mienta y manipule, prometiendo soluciones instantáneas, la paz en 24 horas de guerras enquistadas, o conmine a seguir la lucha desesperada de los que están siendo masacrados, diciendo que la ayuda está en camino, para no hacer nada después.

La mediocridad en política cuesta sangre de inocentes, cuesta vidas.

Si Tiene victorias parciales el Mercader?

Si, por supuesto!

Hitler también decía medias verdades e incluso levantó la economía de Alemania, sobre la base de la victimización y el odio al resto del mundo.

El final de ese tipo de empeño es siempre un desastroso desempeño.

Tarde o temprano surgirá un verdadero Estadista.

Rectificar es de sabios.

Ese es el camino duro, nunca simple y riesgoso de los grandes cambios.

Así ha sido y así será.

El tiempo de los Mercaderes, guste o disguste, nos condenó a la realidad actual.


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