Por Pedro Valdés Madan / Debate
Existen grandes diferencias entre líderes políticos, aunque aparentemente representen una misma ideología.
Un ejemplo clásico es la diametral diferencia de prioridades y objetivos en política exterior entre dos presidentes republicanos: Ronald Reagan y Donald Trump.
Ronald Reagan llegó a la presidencia en 1980 y de inmediato impuso la “Doctrina Reagan”, una política exterior basada en la defensa de la Democracia, los Derechos Humanos y la oposición frontal al Comunismo.
Antes de su llegada a la Casa Blanca poco se hablaba en el mundo de Derechos Humanos, pues era un término académico olvidado, que de repente, se convirtió en relevante y principio moral universal.
Reagan desnudó la esencia criminal e inhumana del Socialismo Real, remarcó que los principios no eran negociables y que, con los opresores, el diálogo era sobre la base de exigir que respetaran los valores de la justicia.
A pesar de que Estados Unidos no producía la cantidad de petróleo que produce actualmente y dependía de importarlo desde el exterior, Reagan no tuvo como prioridad alcanzar acuerdos comerciales provechosos con la Unión Soviética, sino todo lo contrario.
Reagan nunca consideró “amigos” a los jerarcas criminales del Kremlin, los “Putin” de aquella época, ni entabló conversaciones o buscó llegar a acuerdos con miembros de la familia Brezhnev, u otros representantes de la nomenclatura comunista, con el interés de llegar a acuerdos comerciales ventajosos.
La administración Reagan brindó apoyo incondicional a los líderes disidentes de los países comunistas, como fue el caso de Lech Wałęsa, prisionero político y líder sindical, que posteriormente se convirtió en el primer presidente democrático de Polonia tras la caída del comunismo, y el disidente checo Vaclav Havel, que pasó de prisionero político en las mazmorras de la policía política checa, a jefe de Estado.
Esos fueron los símbolos de la política intransigente de principios de Ronald Reagan, que provocaron la victoria del mundo democrático occidental en la Guerra Fría, y la caída del comunismo en la Unión Soviética y Europa del Este.
Ronald Reagan declaró que la Unión Soviética y sus satélites constituían el Imperio del Mal y brindó apoyo abierto y encubierto a los movimientos anticomunistas en todo el mundo, además de aumentar masivamente el gasto en defensa, incluyendo el proyecto de “Guerra de las Galaxias”, que presionó a la Unión Soviética hasta lograr acuerdos de desarme histórico con Mijaíl Gorbachov.
Desde esa inquebrantable posición de principios, Reagan venció a la Unión Soviética, que sin ser atacada ni bloqueada, colapsó y se desintegró, minada por la ineficiencia económica y la total podredumbre moral y material que caracteriza al Comunismo.
La situación actual es completamente diferente.
Hoy manda Donald Trump en la Casa Blanca y son otras las prioridades y objetivos de la política exterior de Estados Unidos.
En su primer periodo presidencial Trump hizo el gesto inesperado de cruzar la frontera entre las dos Coreas y dar reconocimiento al tirano norcoreano Kim Jong-un.
Este tirano comunista es responsable, entre otros, de crímenes de lesa humanidad sistemáticos, generalizados y flagrantes, asesinatos y ejecuciones públicas, posee campos de prisioneros políticos (Kwanliso), provoca hambrunas planificadas en la población, y ordena magnicidios de disidentes norcoreanos en el extranjero.
Entre el periodo que va desde su efusivo encuentro con Trump en la frontera norcoreana, el 30 de junio de 2019 y hoy, Kim Jong-un ha usado prioritariamente los recursos de su país en la represión despiadada de cualquier tipo de disidencia y el desarrollo de armas nucleares, misiles balísticos y ha enviado miles de soldados a la invasión de Putin contra Ucrania.
Que aportación positiva para el mundo democrático tuvo esa visita y reconocimiento a un tirano?
Según fuentes de los servicios secreto-occidentales, ya Corea del Norte posee armamento nuclear.
El segundo mandato de Donald Trump basa la política exterior de Estados Unidos en la ruptura de la relación con los aliados históricos, Canadá y Europa, y en el en énfasis puramente comercial, bajo la controversial premisa de imponer Aranceles como medida coercitiva y de castigo.
A pesar de que Vladimir Putin es responsable de crímenes y genocidio en la guerra de Ucrania y existe una orden de búsqueda y captura del Tribunal Penal Internacional en su contra, fue invitado y recibido con alfombra roja por Donald Trump en los Estados Unidos.
La causa de esa visita es evidente: Putin ha propuesto abrir el petróleo, el gas ruso y los recursos del Mar del Norte a la inversión americana.
Business, negocios y dólares!
Las manchas de sangre inocente no se hacen notar en las manos de quienes puedan proponer y garantizar ganancia y beneficio.
Aquí se pone en práctica la quintaesencia de la nueva Biblia del momento: “El Arte de Negociar” del nuevo mecías Donny Trump.
La posición de Trump respecto a los líderes disidentes, presos políticos y la oposición democrática contra regímenes despóticos y totalitarios quedó demostrada el 3 de enero de 2026 en Venezuela, cuando fue extraído Maduro y colocada al mando del país su vicepresidenta, la camaleónica y reciclada combatienta chavista Delcy Rodríguez.
Los crímenes cometidos durante decenios y la total corrupción que arruinó a una nación y financió el terrorismo y la desestabilización de toda la región se olvidan de inmediato , y sobre todo, se ningunea a la oposición.
Lo relevante, la prioridad es lograr acuerdos que entregan a Trump las riquezas petroleras del país.
Business, negocios y dólares!
Cuba es quizás el próximo objetivo de la Doctrina Trump en política exterior.
Durán ya meses las negociaciones con el clan Castro para imponer un cambio fraude, bajo la premisa de ofrecer a Trump todo lo que pida y un poco más, garantizando el control que impida estampidas migratoria hacia la Florida.
Los diferentes versiones de acuerdos comerciales están listas y se reza porque la muerte inminente de Raúl Castro irrumpa y ayude, como elemento simbólico para finiquitar el comienzo de la transición con los mismos en el poder en Cuba.
Los disidentes políticos cubanos, que han sufrido represalias y resistido años de torturas e inhumanas vejaciones en las cárceles castristas, deben despertar de quimeras irreales y ilusiones falsas: les espera el mismo trato y ninguneo que a María Corina Machado.
Ese colectivo, dear friends, solo posee valores morales, entereza patriótica y humana, pero no tiene activos financieros, paquete de acciones o poder económico que ofrecer o negociar.
Bussines, negocios y dólares!
Basar la política exterior de la Nación Americana en intereses netamente comerciales, obviando los principios y valores morales, significa retroceso.
Donny no es ni la sombra de Ronny.
Es de magnitud sideral la distancia entre los principios y valores de Reagan y Trump.
Los resultados serán también muy diferentes.
La derecha norteamericana necesita un liderazgo moral muy diferente y purificador, o está condenada a la derrota.
La Existen miles de exitosos empresarios y mercaderes.
Ser un Estadista Trascendental es algo muy diferente.
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