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Bejucal activa su mayor red de antenas de inteligencia y eleva la tensión estratégica en el Caribe

La nueva y extensa red circular de antenas construida en Bejucal, al sur de La Habana. Foto CSIS

Washington. PLC — La nueva y extensa red circular de antenas construida en Bejucal, al sur de La Habana, ya está terminada y “muy probablemente” ha comenzado a operar, según un análisis de imágenes satelitales publicado por el Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS) de Washington. Se trata de la instalación de inteligencia de señales más grande y sofisticada identificada hasta ahora en Cuba, un salto cualitativo que refuerza la capacidad de vigilancia electrónica de la Isla en un momento de creciente fricción geopolítica en el Caribe.

El complejo, ubicado en Mayabeque y asociado históricamente a actividades de espionaje desde la Guerra Fría, ha sustituido un antiguo campo lineal de antenas por una formación circular conocida como Circularly Disposed Antenna Array (CDAA). Las imágenes muestran un sistema compuesto por 32 antenas: un anillo exterior de 19 y otro interior de 13, una configuración que supera en tamaño y potencial a cualquier otra estructura similar previamente observada en Cuba.

Según el CSIS, la función principal de esta red sería interceptar transmisiones de radio de alta frecuencia y localizar la posición de los emisores, una capacidad clave para monitorear operaciones militares y comunicaciones sensibles en el Caribe y el sureste de Estados Unidos. Este tipo de sistemas puede rastrear señales a miles de kilómetros, lo que ampliaría significativamente el alcance de la inteligencia cubana —o de sus aliados— sobre movimientos navales y aéreos estadounidenses.

El informe subraya que la instalación encaja con un patrón de modernización acelerada en Bejucal, donde ya existían antenas, radomos y accesos a instalaciones subterráneas. En 2024 y 2025, imágenes satelitales mostraron excavaciones, desmontaje de antenas antiguas y la construcción progresiva del nuevo CDAA, que ahora aparece completamente operativo.

Aunque el CSIS evita afirmaciones categóricas, considera probable que el complejo forme parte de los sitios de inteligencia electrónica que funcionarios estadounidenses han vinculado a operaciones chinas en Cuba, una relación sugerida durante años en informes periodísticos, testimonios ante el Congreso y declaraciones de autoridades de Washington. No obstante, el propio centro reconoce que no existen pruebas públicas concluyentes que demuestren la participación directa de Pekín.

La reactivación y ampliación de Bejucal coincide con un aumento de la actividad militar estadounidense en el Caribe y con un deterioro sostenido de las relaciones entre Washington y La Habana. Para los analistas del CSIS, la nueva red de antenas no solo refuerza la capacidad de escucha estratégica de Cuba, sino que también envía una señal política: la Isla sigue siendo un nodo relevante en la competencia tecnológica y militar entre grandes potencias.

En un país sumido en una crisis económica y energética sin precedentes, la modernización de un complejo de inteligencia de esta magnitud contrasta con el deterioro visible de la infraestructura civil. Pero en el tablero geopolítico, Bejucal vuelve a ocupar un lugar central, como ya ocurrió en los momentos más tensos de la Guerra Fría.


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