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Silencio en La Habana, angustia en Caracas: Cuba no actúa ante sus desaparecidos en el terremoto

Terremotos en Venezuela. Foto captura de Facebook

Más de treinta cubanos siguen sin aparecer tras los devastadores terremotos que sacudieron Venezuela el 24 de junio, los más fuertes registrados en el país sudamericano desde 1900, con magnitudes de 7,2 y 7,5. Mientras las cifras oficiales venezolanas hablan de más de 1.430 fallecidos y más de 3.360 heridos, estimaciones de organismos internacionales elevan el número de desaparecidos a decenas de miles. En ese escenario de destrucción, la comunidad cubana residente en Venezuela vive horas de angustia, marcada por la incertidumbre y la falta de información precisa sobre el paradero de sus familiares.

El Gobierno cubano asegura que mantiene “contacto permanente” con las autoridades venezolanas y con su embajada en Caracas para conocer la situación de sus ciudadanos. Miguel Díaz-Canel afirmó que La Habana está “dando toda la ayuda posible” y que se mantiene un monitoreo constante. Sin embargo, el Ministerio de Relaciones Exteriores (MINREX) insiste en que no tiene confirmación oficial de cubanos heridos, fallecidos o desaparecidos, una postura que contrasta con los reportes independientes que circulan desde el mismo día del desastre.

Plataformas ciudadanas como Encuéntralos y el monitoreo del medio independiente elToque han documentado más de treinta cubanos cuyo rastro se perdió en las zonas más afectadas, especialmente en el estado La Guaira. Los listados incluyen nombres, edades y últimas ubicaciones conocidas. Entre los casos más dramáticos están los de dos menores, Vanessa y Dayan Martínez, originarios de Melena del Sur, Mayabeque, que vivían con su padre —un médico cubano que permaneció en Venezuela tras una misión oficial— en el edificio Coral Beach, en Los Corales, una de las áreas más golpeadas por los derrumbes.

También se reporta desaparecida una familia cubana completa de al menos seis miembros, residentes en los edificios Oasis Beach y Resjurel, igualmente en La Guaira. En redes sociales, artistas y activistas han pedido ayuda para localizar a otros cubanos, como Silvio René Garzón Molina, visto por última vez en la zona de Caraballeda. Las imágenes compartidas por familiares muestran edificios colapsados, calles cubiertas de escombros y zonas costeras arrasadas por el impacto combinado del sismo y los deslizamientos.

La respuesta oficial cubana ha generado críticas entre los propios ciudadanos. Aunque el MINREX habilitó un número telefónico en La Habana para reportar casos —el 7 8321484—, familiares denuncian falta de transparencia y lentitud en la comunicación. La declaración de que “no hay confirmación oficial” contrasta con la evidencia acumulada por organizaciones independientes y con los testimonios de cubanos en Venezuela que aseguran que muchos compatriotas quedaron atrapados en edificios que colapsaron por completo.

Mientras tanto, la brigada médica cubana desplegada en Venezuela —con más de 12.900 colaboradores distribuidos en los 24 estados— participa en labores de rescate y atención en los Centros de Diagnóstico Integral de La Guaira. Su presencia, sin embargo, no ha sido suficiente para esclarecer la situación de los desaparecidos, en un país donde las comunicaciones están gravemente afectadas y donde la infraestructura de emergencia ha quedado desbordada.

La tragedia ha puesto en evidencia la fragilidad de la diáspora cubana en Venezuela, compuesta por miles de profesionales, familias migrantes y excolaboradores de misiones oficiales que permanecieron en el país. Muchos viven en zonas costeras densamente pobladas, en edificios antiguos o mal mantenidos, especialmente vulnerables a un sismo de esta magnitud. La falta de información oficial, sumada al colapso de servicios básicos, ha dejado a estas comunidades en un limbo angustioso.

Tres días después del desastre, Cuba sigue sin respuestas claras. Las familias esperan, los listados de desaparecidos crecen y la distancia entre la versión oficial y la realidad documentada se ensancha. En medio de un país devastado, los cubanos buscan a los suyos entre los escombros, aferrados a la esperanza de que aún puedan aparecer con vida.

Si quieres, preparo una versión más dura para portada de PLC o una más analítica centrada en la relación política Cuba–Venezuela.


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