ESTADOS UNIDOS-MEXICO-CUBA
Miami. PLC / La cifra real de cubanos deportados desde Estados Unidos a México durante el último año es mucho mayor de lo que se había reconocido públicamente. Un documento judicial del Departamento de Justicia, revelado en marzo y citado por Al Jazeera, confirma que aproximadamente 6.000 cubanos fueron expulsados a territorio mexicano entre enero de 2025 y marzo de 2026, casi el doble de los 4.353 casos documentados previamente por organizaciones como Human Rights Watch.
La revelación sorprendió incluso al juez federal William Young, quien suspendió temporalmente la deportación de un cubano y exigió explicaciones al Gobierno sobre los procedimientos utilizados para trasladar a miles de personas a un país que oficialmente no tiene ningún acuerdo de deportación con Washington. México, por su parte, ha negado reiteradamente haber firmado un pacto de este tipo.
Los datos internos obtenidos por HRW y divulgados en su informe “Nos abandonan aquí a morir” muestran que los cubanos son el grupo más numeroso entre los deportados a México: 6.000 de un total de 12.977 nacionales de terceros países. La mayoría no son recién llegados a la frontera, sino personas con décadas de vida en Estados Unidos. De los 41 cubanos entrevistados por HRW, 35 habían residido en el país al menos 15 años; varios superaban las cuatro décadas. Diecisiete tenían más de 60 años y uno, deportado a Villahermosa, tenía 83. Muchos llegaron durante el éxodo del Mariel en 1980 o mediante el Programa Especial de Migración Cubana en los años noventa.
El perfil de estos deportados desmonta la narrativa oficial que los presenta como recién llegados o personas con antecedentes penales. Entre ellos hay trabajadores con largas trayectorias, solicitantes de asilo, residentes legales que habían cumplido condenas antiguas y personas mayores con graves problemas de salud. HRW documenta que muchos fueron expulsados sin evaluaciones individualizadas, en violación del debido proceso, y quedaron atrapados en un limbo jurídico: Cuba se niega a recibirlos y México no ofrece vías efectivas para obtener residencia permanente.
Las consecuencias humanitarias son severas. Decenas de cubanos deportados sobreviven sin documentos, sin acceso a vivienda, atención médica o trabajo. En ciudades como Tapachula y Palenque, donde ya se concentran casi 14.000 cubanos varados, la saturación del sistema migratorio mexicano los obliga a esperar meses para obtener permisos básicos de movilidad. Algunos han caído en la indigencia; otros han sido reclutados por redes criminales como única vía de supervivencia.
En el sur de Florida, donde reside la mayor comunidad cubanoamericana del país, la preocupación crece. Muchas de las personas deportadas habían vivido durante décadas en Estados Unidos, con familias, empleos y raíces profundas. Durante años, Cuba se negó a aceptar vuelos de deportación, lo que permitió que miles permanecieran en el país pese a órdenes antiguas. La reanudación masiva de expulsiones bajo la administración de Donald Trump ha roto ese equilibrio tácito y ha generado un clima de incertidumbre entre familias que temen que sus parientes puedan ser enviados a México sin aviso previo.
El Gobierno estadounidense tampoco ha explicado por qué México se ha convertido en el principal destino de estas deportaciones ni bajo qué condiciones se realizan. HRW denuncia que Washington está utilizando a México como “depósito” para personas que no puede enviar a sus países de origen, mientras que México no ofrece protección ni mecanismos legales duraderos. El resultado es una población de apátridas invisibles, abandonados en tierra de nadie, sin Estado que los ampare y sin posibilidad real de reconstruir sus vidas.
La cifra de 6.000 deportados no solo revela la magnitud de la operación, sino también la profundidad de la crisis humanitaria que se está gestando en el sur de México y en las comunidades cubanas de Estados Unidos. Lo que comenzó como una política migratoria agresiva se ha convertido en un drama humano que afecta a miles de personas que, después de décadas en el país, han sido expulsadas a un destino incierto y hostil. Confirmar esta información con fuentes oficiales y actualizadas es recomendable, dado que la situación evoluciona rápidamente.
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