Uruguay dio un paso decisivo hacia el Mundial de Baloncesto 2027 y Cuba quedó matemáticamente fuera tras una nueva derrota que profundiza la crisis del deporte en la Isla. En el partido disputado en la Arena Roberto Durán, los uruguayos se impusieron con autoridad y dejaron a Cuba en el fondo de la clasificación de las Américas, con un balance de 0–4 y un diferencial de puntos que refleja la magnitud del retroceso.
El marcador final —88–62 a favor de Uruguay— mostró una diferencia que fue creciendo a medida que avanzaba el encuentro. Cuba, que venía de una actuación competitiva frente a Panamá, se desmoronó en la segunda mitad y fue superada por el doble de puntos en los últimos dos cuartos. La ausencia de figuras clave como Jasiel Rivero, Howard Saint-Roos, Yoenki Mencía y Karel Guzmán, por lesiones o motivos personales, dejó al equipo con una plantilla inexperta que no pudo sostener el ritmo del rival.
Uruguay, por su parte, consolidó su avance hacia la siguiente fase con una actuación sólida. Emiliano Serres fue el máximo anotador del partido con 25 puntos, mientras que Pedro Bombino destacó en el lado cubano con 14 puntos y nueve rebotes, insuficientes para evitar la caída.
La derrota no solo elimina a Cuba del camino mundialista: expone un deterioro estructural que se arrastra desde hace años. El equipo acumula derrotas abultadas, incluida una caída por más de 50 puntos ante Argentina en diciembre, y su diferencial de -97 lo coloca como el segundo peor conjunto de toda la región, solo por encima de Nicaragua.
El contexto tampoco ayuda. Los partidos que debían disputarse en La Habana fueron trasladados a Panamá por falta de condiciones en el Coliseo de la Ciudad Deportiva, en medio de la peor crisis energética que ha vivido Cuba en décadas. La precariedad logística, la fuga de talento y la ausencia de un proyecto deportivo sostenible han convertido al baloncesto cubano en un reflejo más del colapso general del país.
Uruguay, en cambio, continúa su camino con solvencia. En otro encuentro reciente, los celestes volvieron a imponerse a Cuba por un contundente 99–70, liderados por una actuación de 27 puntos de Taboada, confirmando la distancia competitiva entre ambos equipos.
La eliminación de Cuba no sorprende, pero sí marca un punto simbólico: el baloncesto de la Isla, que en décadas pasadas fue competitivo en la región, se encuentra hoy sin estructura, sin figuras y sin resultados. Uruguay avanza; Cuba se hunde un poco más en su crisis deportiva.
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