ENTREVISTA
Miami. PLC / Luis Manuel Otero Alcántara, ex prisionero político y fundador del Movimiento San Isidro, dejó claro en una entrevista con Martí Noticias que su exilio no fue una decisión personal ni un acuerdo con Estados Unidos, sino una imposición directa del régimen cubano. Con ello desmintió la narrativa difundida por Razones de Cuba, el portal operado por la Seguridad del Estado, que intentó atribuir la salida del artista a una supuesta coordinación entre él y Washington.
Otero Alcántara relató que desde el primer año de su encarcelamiento —tras ser detenido el 11 de julio de 2021 cuando intentaba unirse a las protestas masivas del 11J— agentes de la Seguridad del Estado visitaban la prisión al menos una vez al mes para repetirle el mismo mensaje: la única forma de recuperar la libertad era abandonar el país. Según explicó, nunca se le ofreció otra alternativa. No había negociación posible, ni proceso judicial real, ni expectativa de excarcelación dentro de Cuba. La salida al exilio era la condición impuesta por el régimen para poner fin a su encierro.
El artista describió un ambiente de vigilancia constante durante toda su reclusión. Señaló que cada movimiento, cada visita y cada interacción estaba controlada por la Seguridad del Estado, que utilizaba su caso como ejemplo de presión psicológica y como advertencia para otros activistas. Afirmó que el régimen mantiene a los presos políticos como “fichas de negociación”, liberándolos solo cuando pueden obtener algún beneficio político o diplomático.
Otero Alcántara también explicó que el arte fue su principal herramienta de resistencia dentro de la cárcel. Dibujar, imaginar y crear se convirtieron en actos de supervivencia frente a la deshumanización del encierro. Sin embargo, insistió en que la creatividad no bastaba para contrarrestar la estrategia del régimen, que buscaba quebrarlo física y emocionalmente para forzarlo a aceptar el exilio.
Tras su llegada a Miami el 18 de julio con un parole humanitario, el artista afirmó que continuará su lucha desde el exilio, denunciando la represión en Cuba y exigiendo la liberación de todos los presos políticos. Subrayó que su salida no fue un gesto de apertura del gobierno, sino la confirmación de una práctica sistemática: expulsar a quienes consideran peligrosos para mantener el control interno.
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