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Colombia ante la devastación: el terremoto deja 111 muertos y un país en emergencia nacional

El presidente De la Espriella, recién posesionado, ha insistido en que la prioridad absoluta es rescatar a las personas atrapadas bajo los escombros y garantizar asistencia inmediata a las comunidades afectadas. Foto Facebook

Bogotá. PLC | El balance más reciente del Gobierno colombiano mantiene en 111 el número de fallecidos tras el terremoto de magnitud 7,4 que sacudió este lunes gran parte del país, con epicentro en San José del Palmar, Chocó. La cifra coincide con el reporte actualizado del presidente Abelardo de la Espriella, quien declaró desastre nacional y activó todas las capacidades estatales para atender la emergencia.

Las autoridades han informado además 87 heridos, 37 viviendas destruidas, 61 edificios colapsados, 18 centros de salud averiados, 18 vías afectadas y un aeropuerto fuera de operación, según el Puesto de Mando Unificado instalado en Bogotá.

La distribución de víctimas mortales se concentra en la región occidental: Risaralda registra 42 fallecidos, siendo el departamento más golpeado; Valle del Cauca confirma 27; Manizales, en Caldas, tres; y Quibdó, en Chocó, una víctima mortal. Estas cifras coinciden con los reportes de Asocapitales y autoridades regionales que han participado en los comités extraordinarios de emergencia.

Las ciudades de Pereira, Cali, Manizales, Quibdó y Armenia enfrentan las situaciones más críticas. En Pereira se han reportado daños severos en edificaciones y la evacuación total de la Clínica Noé por riesgo estructural. En Manizales, parte de la estructura de la catedral se desprendió durante el sismo, generando escenas de pánico en el centro histórico.

La infraestructura pública también ha sufrido daños significativos. La autoridad aeronáutica suspendió operaciones en los aeropuertos de Pereira, Manizales, Quibdó, Armenia, Cartago y Buenaventura, afectando la llegada de ayuda y el transporte de heridos.

En Chocó, departamento del epicentro, la gobernadora reportó “heridos y graves daños” en Quibdó y alertó sobre el riesgo de réplicas mientras continúan las evaluaciones de daños.

El presidente De la Espriella, recién posesionado, ha insistido en que la prioridad absoluta es rescatar a las personas atrapadas bajo los escombros y garantizar asistencia inmediata a las comunidades afectadas. “El Gobierno ha desplegado todas sus capacidades para proteger vidas y proporcionar ayuda donde sea necesaria”, afirmó en su mensaje a la nación.

Colombia enfrenta ahora una de las peores emergencias sísmicas de su historia reciente. El eje cafetero —zona declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO— ha sufrido daños profundos en edificaciones, hospitales, universidades y sistemas de transporte. La magnitud de la destrucción revela la vulnerabilidad persistente del país pese a las mejoras normativas en construcción antisísmica.

Mientras continúan las labores de búsqueda y rescate, el país permanece en estado de alerta. Las réplicas no cesan, miles de personas han sido evacuadas y las autoridades advierten que el número de víctimas podría aumentar conforme avancen las operaciones en zonas de difícil acceso.

La emergencia apenas comienza, y Colombia encara una prueba de resistencia institucional y humana que marcará un antes y un después en su historia reciente.


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