CUBA-REPÚBLICA DOMINICANA
Santo Domingo. PLC | República Dominicana ha dado uno de los pasos más severos que un Gobierno latinoamericano ha tomado contra Cuba en los últimos años: la orden de expulsión de nueve miembros de la misión diplomática cubana y de sus familias, quienes deberán abandonar el país en un plazo de siete días. La medida, confirmada por la Cancillería dominicana en un comunicado extraordinariamente breve, se ampara en la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas y se ejecuta sin explicación pública, un gesto que en diplomacia equivale a la declaración de persona non grata, aunque Santo Domingo evitó pronunciar la fórmula de manera explícita.
El Ministerio de Relaciones Exteriores subrayó que no ofrecerá detalles adicionales “por tratarse de comunicaciones diplomáticas”, una frase que refuerza el carácter excepcional de la decisión. La Cancillería tampoco reveló los nombres, rangos ni funciones de los diplomáticos afectados, ni si la medida responde a un incidente específico o a un deterioro más amplio en la relación bilateral. Según el diario Listín Diario, el total de personas obligadas a salir del país asciende a 21, incluyendo familiares.
La expulsión ocurre en un contexto de creciente distancia entre Santo Domingo y La Habana. En mayo, el presidente Luis Abinader declaró públicamente que Cuba “obviamente no es un Estado democrático”, una afirmación inusual en la diplomacia caribeña. En julio, República Dominicana se abstuvo en la votación de la ONU sobre el embargo estadounidense, rompiendo con décadas de apoyo automático a la resolución contra las sanciones. Y en 2025, el Gobierno dominicano excluyó a Cuba —junto con Nicaragua y Venezuela— de la X Cumbre de las Américas prevista en Punta Cana.
La medida dominicana se inscribe además en un patrón regional de ruptura con La Habana. En marzo, Ecuador declaró persona non grata a toda la misión cubana y Cuba respondió cerrando su embajada en Quito. Costa Rica redujo su relación con Cuba al nivel consular tras cerrar su representación en La Habana. Más recientemente, el presidente electo de Colombia, Abelardo de la Espriella, anunció que romperá relaciones con Cuba y Nicaragua al asumir el cargo, afirmando que en su gobierno “no habrá vínculo alguno con tiranías”.
El gesto de Santo Domingo, sin embargo, tiene un peso simbólico particular. Tras décadas de distanciamiento durante la dictadura de Rafael Leónidas Trujillo, las relaciones bilaterales se restablecieron en 1996 y vivieron momentos de cercanía, incluida la visita oficial de Fidel Castro en 1998. La expulsión de nueve diplomáticos cubanos marca un quiebre con esa etapa y envía una señal inequívoca de que el Gobierno dominicano ya no está dispuesto a tolerar conductas que considere incompatibles con su política exterior, aunque no las haya hecho públicas.
La discreción oficial no oculta la magnitud del gesto: expulsar a casi la mitad de una misión diplomática es una acción de alto impacto político, que solo se adopta cuando un Estado quiere enviar un mensaje contundente sin romper formalmente relaciones. En este caso, el mensaje parece claro: República Dominicana se suma al grupo de países latinoamericanos que han decidido tomar distancia del régimen cubano en un momento en que La Habana enfrenta aislamiento regional, crisis interna y creciente escrutinio internacional.
Descubre más desde Prensa Libre Cuba
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.











Sé el primero en comentar