GUERRA RUSIA-UCRAINA
Kiev. PLC / El último ataque nocturno ruso contra la región de Kiev ha vuelto a demostrar que la guerra entra en una fase de escalada simultánea en ambos frentes. Entre la medianoche del martes y la madrugada del miércoles, misiles rusos impactaron en varias oleadas sobre la capital ucraniana y sus alrededores, dejando al menos 17 muertos y 44 heridos, varios de ellos en estado crítico, según confirmó el presidente Volodímir Zelenski. Las sirenas antiaéreas sonaron durante horas mientras los equipos de emergencia trabajaban en Brovary, Butja, Fastiv y otras localidades afectadas, donde edificios residenciales, almacenes y centros logísticos quedaron destruidos.
El jefe militar de la región de Kiev, Tymur Tjatjenko, denunció que la táctica rusa sigue siendo atacar zonas donde hay civiles que buscan refugio. Las imágenes difundidas por el Servicio Estatal de Emergencias muestran incendios de gran magnitud, estructuras colapsadas y operaciones de rescate que continúan mientras se teme que el número de víctimas aumente. En uno de los puntos alcanzados, un tanque industrial sufrió una fuga de amoníaco que pudo ser contenida a tiempo.
Rusia sostiene que los objetivos eran infraestructuras militares, incluidos depósitos de armamento y buques que transportaban armas cerca de Odesa. Sin embargo, gran parte de los lugares alcanzados eran instalaciones civiles, lo que refuerza la denuncia ucraniana de que Moscú busca sembrar terror entre la población y desgastar la capacidad de resistencia del país.
Mientras Ucrania sufre el impacto de la ofensiva rusa, Kiev continúa ampliando su propia campaña de ataques en profundidad contra territorio ruso. En paralelo al bombardeo sobre la región de Kiev, drones ucranianos volvieron a golpear uno de los almacenes de Wildberries, el gigante del comercio electrónico ruso que ha sido atacado más de una docena de veces desde mediados de julio. La empresa, propiedad de Tatiana Kim, aliada conocida de Vladimir Putin, ha sido señalada por Ucrania como parte indirecta del aparato bélico ruso por vender equipamiento utilizado en el frente y por servir de plataforma para compras organizadas por grupos voluntarios que abastecen a las tropas.
Los ataques contra Wildberries buscan llevar la guerra a la vida cotidiana de los ciudadanos rusos, afectando a miles de pequeños empresarios que dependen de la plataforma para vender sus productos. Para muchos de ellos, la guerra había sido hasta ahora un fenómeno lejano, algo que ocurría en el Donbás o en ciudades ucranianas bombardeadas, pero no en Moscú o San Petersburgo. Ahora, la destrucción de almacenes y centros logísticos les recuerda que el conflicto puede alcanzarlos directamente.
La combinación de un ataque devastador en Kiev y la respuesta ucraniana en territorio ruso confirma que la guerra se adentra en un ciclo de ofensivas cada vez más profundas y menos previsibles. En la capital ucraniana, los equipos de emergencia siguen buscando supervivientes entre los escombros. En Rusia, los incendios en almacenes civiles evidencian que la retaguardia ya no es un espacio seguro. Europa observa con preocupación una escalada que amenaza con redefinir los límites del conflicto y aumentar su impacto sobre las poblaciones de ambos países.
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