CUBA-PROTESTAS
Por Frank Abel – Prensa Libre Cuba
Santa Clara. PLC | La crisis energética volvió a encender la protesta estudiantil en Cuba. Esta vez ocurrió en la Universidad Central Marta Abreu de Las Villas, donde un toque de calderos resonó durante la noche después de que el centro académico permaneciera sin electricidad durante quince horas consecutivas. El apagón comenzó a las cinco de la mañana y se extendió hasta entrada la noche, dejando a cientos de estudiantes sin luz, sin agua y sin condiciones mínimas para preparar un examen de Cálculo I programado para el día siguiente. La denuncia apareció en la página de Facebook Guapo y Fajao, donde se identificó el edificio U11 como el epicentro del cacerolazo.
El malestar no es nuevo. Los estudiantes de la Marta Abreu llevan semanas reportando fallas en el suministro de agua, interrupciones constantes del servicio eléctrico y condiciones de vida que se alejan por completo de lo que debería ser un campus universitario. La precariedad se ha vuelto norma en las residencias estudiantiles, donde la falta de electricidad afecta no solo el estudio, sino la seguridad, la alimentación y la higiene. La protesta con calderos, un gesto que en Cuba tiene una carga simbólica profunda, revela que incluso los espacios tradicionalmente controlados por el régimen comienzan a mostrar signos de ruptura.
La Marta Abreu no es un caso aislado. A inicios de semana, el periodista independiente Christian Arbolaez informó sobre la aparición de carteles antigubernamentales en la Universidad de Cárdenas, en Matanzas. Mensajes escritos a mano, pegados en paredes y pasillos, que expresaban frustración, rechazo y cansancio. Dos protestas universitarias en menos de una semana, en dos provincias distintas, son un indicador claro de que el descontento juvenil está creciendo y que la crisis energética y material está golpeando directamente a los espacios de formación.
Las universidades cubanas, históricamente presentadas como vitrinas del proyecto revolucionario, atraviesan hoy un deterioro acelerado. Los estudiantes, que durante años fueron un sector cuidadosamente vigilado y moldeado por la oficialidad, empiezan a manifestar públicamente su inconformidad. Y lo hacen en un país donde cualquier expresión de protesta puede tener consecuencias.

La Habana. Periodista independiente, integrante del equipo editorial de Prensa Libre Cuba.
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